viernes, 13 de noviembre de 2015

ANTONIO GADES EL BAILAOR DEL COMPROMISO ÉTICO Y DE LA DIGNIDAD



Antonio Esteve Ródenas (Elda, Alicante 14/11/36 – Madrid 20/07/04), artística y popularmente conocido como Antonio Gades.
Aquí, donde no dejo de abrir cajas de recuerdos, tengo uno guardado desde hace muchos años que  ha ido cobrando cada vez más vida en mi memoria  por mi simpatía y cierta cercanía hacía el partido político al que como trabajador de clase, comunista e internacionalista perteneció y militó, Antonio Gades, el PCPE.


Quienes puedan leer este blog o bien me conozcan sabrán de mi pasión por la música y entre otros estilos, el flamenco.
Desde muy pequeña lo he escuchado y vivido por tradición familiar. Mis padres, grandes aficionados me llevaban con ellos a peñas flamencas y fue algo que se me metió en las venas; a menudo he pensado en que podría haber aborrecido el flamenco pero eso nunca ocurrió, al revés se quedó y abrasó.
En una peña flamenca a la que acudíamos a menudo, había un cartel de Carmen (Carlos Saura, 1983) en el que lógicamente aparecían Antonio Gades y Laura del Sol con una frase que nunca he olvidado “Inspirada en la novela de Merimée y ópera de Bizet” sólo era eso, pero aquel cartel con  Gades tan flamenco y tan majestuoso se me quedó grabado. Hace un año y medio acompañé a unos amigos al Centro Obrero y Popular Antonio Gades, sede del PCPE en Madrid y al encontrarme con la imagen de Gades y la frase (que ya conocía)“Yo de artista nada porque yo no me considero un artista. Yo me considero un trabajador, trabajador de la cultura, pero un trabajador”. Esta coincidencia me hizo recordar aquel cartel de Saura, aparte de que me animaran a escribir algo sobre él.

 

En estos tiempos que corren en los que aunque la gente se une para luchar contra  ciertas injusticias, la realidad es que se ha ido difuminando la esencia de lo colectivo y la unidad obrera. Si hay algo que nunca hay que olvidar es de dónde venimos y lo que somos, ni perder la conciencia de clase como individuo pero sobre todo de colectivo porque la victoria siempre se alcanza en conjunto y unidos.
Hay personas que desde muy jóvenes saben lo que cuestan las cosas. Luchan con dignidad, trabajo, esfuerzo y ese aguante inherente e insaciable de la clase obrera. La vida mancha y no, no mancha a todos por igual.
Mañana, 14 de noviembre, Antonio Gades hubiese cumplido 79 años, hijo de obrero republicano siempre tuvo esa conciencia, la de la más pura necesidad, la esencia de la clase obrera. 


Por necesidad comenzó a bailar rozando el año 50 y sus habilidades le llevaron por todo el mundo representando diversas obras tanto en ópera/teatro como en el cine.  Trabajador disciplinado y luchador incansable, fue atacado en diferentes ocasiones por la dictadura franquista, intentando que muchos de sus espectáculos fuesen un fracaso.
Algunos de sus trabajos más representativos:
En cine participó en Los tarantos, Fortunata y Jacinta, Días del pasado, Bodas de Sangre, Carmen, El Amor brujo y Flamenco.
Y en teatro realizó los montajes de El Amor Brujo,  Bodas de Sangre en donde reunió todo su saber, sobriedad, seriedad y por encima de todo la esencia de Lorca, Carmen de Bizet y Fuenteovejuna, su último montaje donde fusionaba a la perfección lo clásico y lo moderno, no sólo por todo lo que representa la obra de Lope de Vega sino por el baile en sí.
Cuba era el puerto de su vida y allí, donde le baña el mar, descansan sus cenizas, arraigadas a la tierra que él nunca pisoteó sino que acariciaba con su zapateo.
Antonio, por aquí te echamos de menos. Tu figura, tu baile, tu lucha, tu persona.

Pero él ya no está. Por eso
Antonio Gades, te digo:
lo que yo,
esto que te he dicho,
lo hubiera dicho mejor
Federico.

Rafael Alberti