jueves, 28 de julio de 2016

VERTIDOS



Me miro en el espejo.
tras desnudarme, me vertí
y pude darme cuenta que aún no era suficiente.
El tiempo mata este abismo aunque no pueda borrar lo que nos unió.
Hay días en los que no soy capaz de ver lo que fui y lo que soy,
otros en los que lo veo tan claro que no me gusta lo que veo.
Cansada de seguir un camino en el que me hastío de perseguir sombras,
que me devoran y se llevan este poco aire que respiro.
Tiempo de silencios donde los malditos segundos no pasan
y cuento las horas que son como los segundos, interminables.
Vuelvo a pensar en ti,
en todos los rincones de esta casa,
donde nos mirábamos incesantes
y gozábamos como animales,
algunas veces sólo fuimos eso, sexo primario.


Vuelvo a mirarme en el espejo, observo las esquirlas en el cristal.
Debe ser mi propia imagen, mi propio fondo,
cubierto de heridas aún abiertas, como yo, una herida andante que no para de sangrar.
Todo lo que fue, quizás no haya sido y pudo serlo.
La única imagen clara que permanece es la de querer volver a verte.
El resto, son como yo, vertidos.


viernes, 22 de julio de 2016

UNA NOCHE DE AMOR DESESPERADA



Brillaba la luna de agosto. Félix y Sara se conocieron en un bar, junto a la playa. Los dos pasaban unos días de vacaciones en el Sur. Pudo ser una casualidad que se encontraran, sólo que ninguno de los dos creía en las casualidades.
Ella bailaba junto a una pequeña pista de baile. Él estaba de pie en la barra del bar, no muy lejos de ella. Ya se habían visto…se observaron, se midieron con la mirada. Sara se acercó a la barra del bar, pidió una bebida e inició una conversación con Félix. Abandonaron aquel bar tras poco más de una hora de intensas miradas, diálogos inteligentes-intencionados y afilados a veces-, risas en cuyo eco se escondía el deseo de juntar los labios del uno con el otro.
Tuvieron ese “algo” que te ocurre una vez  en la vida o ninguna. Eso que sólo tiene un momento y un lugar; puede que porque el destino es así o simplemente no crees que tenga espacio en tu vida cotidiana o no te atreves a dárselo. Era incluso probable que alguno de los dos tuviese otra historia, otra vida lejos de esa playa pero ni lo mencionaron ni creyeron oportuno preguntárselo.
Aquella noche no sonó esa canción pero ahora ella podía oírla al igual que el recuerdo de los jadeos ahogados junto a su oído; aquellas sensuales notas y el recuerdo…la erizaron la piel.



Fueron todo lo que necesitaban, querían y desearon aquella noche. Todo lo que pudieron ser sin preguntas, sin esperar nada; no tenían historia, ni pasado y muy probablemente tampoco futuro, por eso aquella noche bajo la luna de agosto se entregaron al infinito...de sus manos, de los suspiros y de toda la amplitud de sus cuerpos.
Supieron verse las heridas, las lamieron hasta curarlas y llevarlas al olvido.
Félix dibujó con sus dedos sueños perdidos en otros cuerpos, avanzando hasta llegar dentro de ella...la sal de su piel, el sabor escondido entre sus piernas. Sara se fundió con aquellos labios nuevos, sin ansia, sin prisa…dando todo su ser, el alma. Él y ella, ella y él y aquella noche de amor desesperada.
Sara salió de aquel bar de ese Sur que tanto le gustaba, con la memoria fresca, el corazón roto y ríos de sal recorriendo sus mejillas. Se alejó cantando, con el recuerdo de esa noche reflejada en la luna de agosto y esa canción que le trajo de vuelta…

…
Tuvimos una noche
llena de color
un río dorado
tus ojos son.

Paramos la vida
con nuestras manos
la vida cantaba
esta canción.

Una noche de amor
desesperada,
una noche de amor
que se alejó.



viernes, 15 de julio de 2016

ON THE ROAD AGAIN



Ya es verano y con él llegan los viajes de fin de semana, de vacaciones y la música del coche que bien escogida (a gusto de cada oído) puede ser una buena compañera de carretera y hacer tu viaje mucho más llevadero; puede incluso que memorable.
Sé que aún me quedan muchas carreteras por quemar y aunque no me ha interesado quemarlas todas, nunca se sabe cuál será tu próxima vía de escape o dónde podrás encontrarte un nuevo cruce de caminos.
Tengo el coche preparado ¿subes?



Desde hace bastantes años siempre que salgo de viaje pongo esta canción, es mi clásico y como no podía ser de otra manera el título de este post.

On the road again - Canned Heat


Esta canción no puede faltar en ningún viaje, da igual el medio de transporte que elijas, en moto mola más pero te hará sentirte dueño y libre por unos minutos de la caretera igualmente.

Born To Be Wild Steppenwolf



No creo que pueda tener mejores recuerdos de los viajes familiares que los que hacíamos con la música de cassette de Los Chichos.

Son ilusiones - Los Chichos



No puede faltar esta banda, esta voz. Ni en mi coche ni en mi vida. Este es además uno de esos temas de carretera, auténtico donde los haya.

Nacional 120 - M Clan  



Sin lugar a dudas mi banda favorita para escuchar en el coche es la compañía de los hermanos Fogerty.

Looking at my back door – The Creedence Clearwater Revival 




He hablado mucho sobre esta canción, no es la mejor de la banda pero sin duda es una de esas canciones que cuando suena no puedes dejar de pisar el acelerador porque es un tema que sabe a puro Rock N´Roll.

Highway Star - Deep Purple



Si cae la noche sobre ti en la carretera qué mejor canción que esta para bajar las ventanillas y sentir el aire golpeándolo todo, puede llegar la tormenta, no importa.

Riders on the Storm - The Doors



Esta no es más que una pequeña selección de esas canciones que me gusta escuchar cuando conduzco o cuando viajo de copiloto. Por cierto que son 7 temas, es el día de mi cumpleaños y creo que un número algo mágico. Ni son todas las que están ni están todas las que son pero lo que es seguro es que podrás poner la vista en el horizonte y dejarte llevar allí, donde sea que vayas...

Publicado anteriormente en colaboración con El cajón de la Calavera Sinfónica 

lunes, 11 de julio de 2016

EQUILIBRIO


Todos llevamos una mochila llena de historias y de piedras que por poco que hayas vivido no se puede evitar llevarla, sólo que no deberían pesar tanto ni tampoco arrastrarnos.
Es difícil no hacer comparaciones, no ver similitudes en algunos comportamientos, situaciones y aún así deberíamos ser capaces de empezar de cero con alguien o al menos intentarlo. Se supone que no debería suponer un esfuerzo pero no hay nada que se construya y se mantenga solo del aire, la voluntad tiene su parcela en el mundo de las relaciones.
Si te olvidas de todo lo malo ¿puede que no hayas aprendido nada? No lo creo, al contrario, esa es la lección que deberíamos llevar aprendida, cada persona es distinta una de otra. Si quieres algo nuevo, distinto, porqué no concederle una hoja en blanco a esa persona que ha aparecido en tu vida; oportunidades siempre hay, cógelas.
Equivocarse, volver a tropezar una y otra vez es parte de lo que nos toca vivir, gran parte de lo que nos convierte en las personas que somos.
La vida está llena de toma de decisiones, de elecciones; lo curioso es que no es tan fácil elegir y sobre todo que a quien eliges, te elija a ti, encontrar el equilibrio y que, aunque se balancee de vez en cuando podáis complementaros.
Eso de que "no es el momento adecuado", pocas veces lo es, pero no por adecuado sino por falta de querer (costumbrismos, miedos). Hay que tener ganas de vivir, de disfrutar, de tener un camino en común, incluso de sufrir...de encontrar un compañero/a de viaje que pueda realizar contigo esas cosas que te gustan, que te llenan el alma...que te acompañe cuando este duro camino duela porque tú también estás ahí, compartiendo (cada cual con su propio espacio); en definitiva, viviendo.
No elegimos la soledad, dices adiós a una vida vacía, una vida que ya no es de nadie. Elegimos otro camino en el que a veces la piedras pesan y las viejas historias más y aún así seguimos caminando...
Intento mantener intacta la ilusión o al menos en la medida de lo posible cuando no se apodera de mi el exceso dañino de sintetizarlo todo que a veces te ilumina y te das cuenta de que aunque creo que siempre merece la pena, por mucho que lo intentes y le pongas ganas, a veces el equilibrio es imposible...


sábado, 9 de julio de 2016

HUYAMOS


Estamos tan desesperados
Tan grande el deseo de tocarnos,
De besarnos, de encontrarnos,
De reconocernos en nuestras manos,
De todas las caricias que nos hacemos al mirarnos
Tan jodido este deseo creciente, desesperado...
salgamos de aquí.
Cojámonos de la mano.
Vayamos a algún lugar donde tan sólo nos bebamos,
Donde nos lleven los besos,
Y este maldito deseo de tenernos
Sea donde sea que nos lleve...
Huyamos.


lunes, 4 de julio de 2016

TE IGNORO PORQUE ME HACES CASO



*“Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia…” somos gilipollas.

Todo lo que pueda expresar aquí no sólo me ha pasado y me pasará (no es nada expresamente personal, es generalizado) sino que también le pasa a muchas personas que conozco. Me da pena y me jode por la clase de personas tan impersonales y estúpidas en que nos estamos convirtiendo. Esta estupidez no entiende de géneros, ni de tipos de relaciones….sólo debería entender de PERSONAS, así en mayúscula porque hay que echarle un poquito más de arrojo y sinceridad a la vida. 
Que vivimos en un mundo de locos ya no puede extrañarle a nadie, que parece que estamos en el jodido mundo al revés, tampoco, pero hay una regla básica que siempre funciona bien o al menos debería “no hagas lo que no quieras que te hagan” Y a mí este juego del sinsentido es algo que me hastía profundamente.
Cualquiera ha estado alguna vez  a uno u otro lado y habrá hecho daño o dejado a cuadros a alguien, de eso no estamos libres nadie pero coño, hay que ser consecuentes. Tantas historias con el escribe, no escribas, llama ahora sí, ahora no…. ¿tan difícil es hacer las cosas que nos apetezcan y como nos salgan? La vida es demasiado dura y corta para también tener que medir los tiempos.
Este juego no es de cartas por mucho que nos guste guardarnos un as en la manga y cuando no hay un feedback y eso que se llama feeling pues no lo hay y punto, se dice y ya está. Evidentemente ni se le puede caer bien a todo el mundo ni espero que nadie lo pretenda, pero en estos tiempos del todo vale parece que hay que estar indisponible porque la disponibilidad, la cortesía y no marear al personal son cosas de otro siglo y de las rara avis.
Hagan juego señores y señoras, esta mala jugadora ya se ha cansado del juego sucio y de estar disponible para todo el mundo. Voy a volverme un poquito más gilipollas de lo que soy y hacerme la loca desde el principio para no parecerlo al final.
Se está para quien está para ti y así lo demuestra. El resto no son más que trucos de artificio.
Todo esto es como el miedo que un día cambiará de manos y no nos gustará vernos al otro lado del espejo.


*Instrucciones para subir una escalera (Julio Cortázar)

sábado, 28 de mayo de 2016

SPRINGSTEEN, THE MAN WHO BORN TO RUN AND OTHER HISTORY



Sábado, 21 de Mayo de 2016. Santiago Bernabéu. Madrid.

Supongo que esto que voy a contar ahora le sonará a mucha gente, sobre todo a quienes hayan disfrutado de lo que es tener pueblo.
Este pasado sábado me reuní con tres de mis primas. A dos de ellas hacía bastante que no las veía (faltabas tú, R.) y este fin de semana nos juntábamos para ver a Bruce Springsteen.
Me pidieron que les consiguiese las entradas y decían que yo tenía que ir también pero no me lo podía permitir. Gracias a ellas y a su insistencia pude asistir al concierto ya que entre todas me invitaron.
Era la primera vez que asistíamos a un directo de Springsteen y estando juntas como desde hacía muchos años que no lo estábamos (muy probablemente por mi dejadez) así que con esta reunión no pude evitar volver a mi adolescencia, probablemente unas de las mejores épocas de mi vida y que con más cariño guardo en mi memoria.
Desde bastante pequeña pasaba todas las vacaciones escolares en el pueblo de mis padres y era algo que me encantaba. Allí eras más libre que en la ciudad, estabas siempre en la calle; haciendo cosas, jugando, en la piscina…y de esos juegos pasas a tus primeras salidas nocturnas, las primeras cervezas, los primeros cigarrillos, la primera vez que ves amanecer tras una noche de marcha…y qué queréis que os diga, todo eso fue siempre con vosotras chicas. Tengo buena memoria y esas son vivencias que no se olvidan, que siempre te acompañan a pesar del tiempo y el espacio que nos pueda separar ocasionalmente, sólo puedo deciros. Gracias. Os quiero.

La zona de Concha Espina estaba acordonada (algo que no me gustó) y con bullicio de gente desde primera hora de la tarde; aún con todo y eso la organización de entrada al concierto dejó mucho que desear y a mucha gente en la inmensa cola de entrada al estadio cuando a las 21:11 horas salía Springsteen y su E Street Band a escena con Badlands. Lo sé porque fui de las que tuvo que escucharla casi entera desde fuera. ¡Una pena! Ser puntual es una buena costumbre pero si tienes fuera del recinto a tanta gente deja de serlo bastante.
The River Tour no lo fue tanto, se sabía ya que no tocaría el álbum al completo por los sets lists de los conciertos anteriores aunque era lo “prometido” al inicio de la Gira con motivo del  35 Aniversario del ya mítico disco The River. Sonaron más canciones del disco Born in the USA que del de la propia gira pero bueno…aunque yo era la primera vez que le veía, entiendo perfectamente la decepción de muchos de los fans y de los asistentes al evento.




Bruce Springsteen y su E Street Band llenan estadios pero funcionan sin grandes efectos de artificio porque lo que llevan consigo es una gran banda de músicos y a Springsteen que a sus 67 años estuvo cantando y tocando junto a su banda durante casi tres horas y media sin parar, haciendo lo que sabe: Rock and Roll al más puro estilo clásico. Lo que no les acompañó fue el mal sonido del Santiago Bernabéu, sobre todo donde  yo estaba (Fondo Norte) no se apreciaba el buen hacer de la banda, no se distinguían bien unos instrumentos de otros y en ocasiones ni las letras de las canciones.
Aquí os dejo el set list de esa noche:
 




A mi me hubiese gustado que tocasen entre otros temas que me acordé esa noche Not Surrender, Secret Garden, Drive All Night e incluso Tunnel of love por citar algunos pero claro después de más de treinta temas no se puede pedir mucho más.
Para mi los mejores momentos de la noche y aunque suenen a topicazo fueron cuando tocaron Sherry Darling (que sonó fantástica), Hungry Heart (es un tema muy esperanzador que siempre me ha encantado), Trapped (Gran canción, triste, de perdedores), The River (preciosa y un clásico), Point Blank (es una de esas canciones que te hablan de la vida, de los errores que cometemos de cómo se pueden intentar enmendar), Because the Night (polémica canción de Patti Smith/Springsteen, yo aún no sé bien a quien darle la autoría de los dos pero es un temón, Human Touch (eso que todos necesitamos antes o después y que a veces se nos olvida) y todos los bises, especialmente Thunder Road, el acústico que se marcó un Bruce Springsteen solo ante un estadio con más 55000 personas.




A pesar de los problemas de sonido, de haber entrado ya iniciado el primer tema, lo pasé genial y lo que vives en ese momento lo recordaré siempre por el  buen ambiente y una inmejorable compañía.


Fue una gran noche donde bajo el cielo de Madrid, yo al menos, Bruce, me rendí a tus pies.  



Publicado originalmente en una colaboración con el blog El Cajón de la Calavera Sinfónica:
http://lastrescalaveras72.blogspot.com.es/2016/05/springsteen-man-who-born-to-run-and.html


lunes, 2 de mayo de 2016

ME ENCONTRASTE




Siempre tuve los pies en el suelo.
Pocas veces me he permitido levantarlos.
Hacía algún tiempo que no veía la luz
Que mi corazón desgastado no latía.
Últimamente ni siquiera me encontraba
pero siento que tú me has encontrado.
Ahora puedo ver la luz y los colores,
noto que mi corazón vuelve a latir,
que me falta el aire cuando no sé de ti
y que siempre estás en mi pensamiento.
¡Quédate, quédate siempre conmigo!
Aunque no pueda tocarte ni besarte ni susurrarte.
Siento que puedo hacerlo, que lo hago.
Te siento y te respiro a cada momento.           
No me importa cómo te llames;
sólo quiero que me lleves…
llévame, llévame siempre contigo.

It´s always you and Barcelona City 


martes, 12 de abril de 2016

GINGER (+18)

Este relato fue publicado en otro blog hace casi 4 años. Lo he retocado un poco y quería tenerlo aquí. No lo he puesto antes por esa estúpida cosa llamada pudor. Contenido +18


Entré al club como cada jueves por la noche. El humo del ambiente tan cargado me hizo entrecerrar los ojos que ya empezaban a  picarme mientras se acostumbraban a la tenue luz del local.
Me senté en la barra. Pedí lo de siempre. Doble de vodka, Grey Goose por supuesto.
Seguí el patrón semanal: observé a las chicas, paseando la mirada una por una, buscándola a ella, Ginger.
Ginger, Ginger, Ginger, Ginger, Ginger, Ginger, Ginger, Ginger Ginger, Ginger, Ginger…su nombre retumbaba en mi cabeza sin cesar.
Ginger era una chica del barrio. Veintitantos. Decían por el barrio que no quiso estudiar y acabó de bailarina de barra americana, aunque creo que la vida tampoco la trató demasiado bien. Su madre era alcohólica y su hermano el camello del barrio. Años atrás yo mismo fui a su casa cientos de veces a pillar lo mío. Ginger siempre estaba en el mismo sitio, tirada en el sofá viendo no sé qué mierda de programa para adolescentes. A veces me miraba mientras yo esperaba a que su hermano me vendiera la coca. A veces me sonreía y puedo decir que ya entonces-y de esto hace unos años-tenía la sonrisa más sexy del mundo.
Ginger … peligrosa, pelirroja, labios de infarto, ojos verdes y un cuerpo voluptuoso que en mis sueños me volvía loco cada noche. Siempre soñaba lo mismo. Ella estaba sobre mí, desnuda, su pelo largo y rojo caía sobre mi cara todas y cada una de las veces que la asía más a mi.
Sólo era un sueño porque en el club no podía tocarla. Sólo mirar decían los carteles.
Yo, a punto de cumplir los cuarenta, alcohólico y ahora ex cocainómano. Mucho tiempo sin tener sexo de verdad. ¡Joder, la gran mayoría de las noches acababa demasiado borracho como para intentar meterla en ningún sitio! Y eso era un problema porque me moría de ganas de estar dentro de ella.
Ese día había bebido menos de lo habitual, tenía que llegar lo suficientemente sobrio a la hora de cierre del club porque esos sueños me estaban volviendo loco. Lo habitual era que me quedara noqueado mientras Ginger bailaba. Ya no podía esperar más. Debía ser esa noche, tenía que aguantar sin desmayarme para descubrir lo que se sentía de verdad al tener su pelo rozando mi cara y mi polla dentro de ella.
Pedí otro vodka, me mojé los labios para poder sentir de nuevo el escozor del alcohol recorriendo mis venas y avancé hasta la tarima roja sobre la que se movía Ginger, tan sensual, tan eróticamente salvaje…sí iba a volverme loco del todo con el movimiento de sus caderas.
Me quedé plantado frente a ella como una estatua, esperando para obtener toda su atención. Me miró. Nos miramos. Y ella me dedicó una sonrisa muy perversa mientras se deslizaba insinuante por la barra americana. Se me puso dura instantáneamente. Para compensar me mordí el labio tan fuerte que me hice sangre y ella abrió sus ojos sorprendida. Le tendí la mano para ayudarla a bajar del escenario, ella se agarró aunque al bajar acabó con su boca en mi cuello y eso no me ayudaba mucho. Ese pequeño roce me ponía más cachondo todavía.
Ella ya sabía lo que había. Un privado.
Cabinas cerradas con cortinas. En el interior sillones blancos de diseño, una mesita de metacrilato transparente y la cámara de seguridad, para controlar.
Entré primero, dejé el Grey Goose  y dos billetes de cincuenta sobre la mesa. Me acomodé en el sillón.
-¿Qué clase de baile quieres?-me preguntó Ginger.
-Haz lo que quieras. Échale imaginación-le contesté yo.
-Como quieras. Ya conoces las reglas. Sólo mirar, nada de tocar. Sólo yo te puedo tocar si quiero. ¿Queda claro?
            Asentí moviendo la cabeza de arriba a abajo y alzando las manos.
            Ginger comenzó a bailar moviendo sus caderas de un lado a otro, bajando poco a poco y volviendo a subir. Yo no le quitaba ojo, no podía apartar mi mirada de ella.
-Hoy estás distinto, parece que no te vas a quedar dormido-me dijo sin parar de contonearse, acercándose a mi poco a poco, fijando sus ojos verdes en mi.
-No. Hoy pienso estar despierto toda la noche.
Ginger se pasó las manos por los pechos sin parar de mover las caderas como un demonio y un calor procedente del mismo averno se apoderó de mi cuerpo, de mi mente y de mi polla que crecía cada vez más.
 Ella seguía bailando para mí.
Yo luchaba por no tocarla, ya no sabía que hacer con mis manos, unas manos que se rebelaban por tocar cada centímetro de su piel. Su culo ya estaba casi rozando mi cara y yo me relamía el labio inferior que todavía sabía a hierro, pero lo que de verdad estaba deseando era retirar esa minúscula braguita que nos separaba y descubrir el sabor que se escondía entre sus piernas…dulce condena.
No podía. Sólo mirar decía el cartel. Querer y no poder.
Ginger se sentó a horcajadas  sobre mí, puso las manos sobre mi pecho para sujetarse mientras arqueaba la espalda echándose hacia atrás. Al subir su sexo quedó pegado al mío. Yo noté su calor y ella pareció sorprenderse al notar mi erección. Sus ojos se agrandaron y una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios. Maldita sonrisa.
 Se restregó tanto contra mi que creí que iba explotar. Mis manos que estaban estiradas a lo largo del cabecero se agarraban con fuerza al relleno del sillón. Yo sólo quería tocarla, acariciarla, besarla y lamer cada rincón de su cuerpo.
Ginger se incorporó, separándose de mí.
-El baile ha terminado-dijo ella
Me levanté, me bebí de un trago el Grey Goose y me dispuse a salir.
-Ginger- dije
-¿Sí?
-Te espero fuera
No contestó, pero sus ojos ardieron de deseo.
Tenía que ser esta noche.
La esperé un rato fuera, apoyado en el coche. Saqué un Marlboro y lo encendí. El resplandor del encendedor iluminó mi cara. La vi salir. Me miró, dijo algo a las chicas que la acompañaban y comenzó a andar hacía a mí. Era como una diosa bajando del Olimpo. El pelo alborotado por la brisa nocturna, los pechos sobresaliendo por su escote, sus piernas me parecían cada vez más largas y su falda muy corta.
-¿Qué quieres?-me preguntó
La miré y me reí. Ya nadie nos oía. Sólo estábamos ella y yo. Su coche y el mío.
-No te rías y dime qué quieres- volvió a decir un poco enfadada.
Paré de reír. Me puse serio y la miré, frente a frente. Este era mi momento y no podía andarme por las ramas ni aplazarlo un segundo más.
-Lo que quiero es meterme dentro de ti toda noche, follarte de todas las formas posibles hasta que no puedas más y me supliques que pare y que grites, que grites mucho cuando me corra dentro de ti-suspiré un segundo y la agarré por los hombros-porque estoy obsesionado, sueño todas las noches contigo y no puedo sacarte de mi jodida cabeza y …
Y Ginger tapó mi boca con sus labios. Nos besamos larga y profundamente. Reconociéndonos, ardiendo. Mordió mi labio que volvió a sangrar y lo relamió. Ese gesto me volvió loco. Agarré su culo, pegándola más a mi erección, metí la mano por debajo de su falda para acariciar y tocar todo lo que mis dedos abarcaran ¡sorpresa!
-No llevo bragas-dijo riendo
-Mucho mejor, entremos en el coche.
            Nos colocamos en la parte trasera y Ginger que no paraba de besarme me desabrochó los pantalones y me ayudó a deshacerme de ellos, sin darme tiempo se abalanzó sobre mí, parece que tenía prisa. Me obligó a quedarme sentado con el culo sobre mis talones, cuando quise darme cuenta sus labios y su lengua ya estaban jugando con mi glande, jadee, casi grité porque una chica de su edad no debería saber hacer tan bien esas cosas. ¡Oh joder! Agarré su pelo y mantuve el ritmo hasta que supe que no iba a aguantar mucho más.
            -Espera, espera. Ahora me toca mi.
-Vale, pero enciende la radio- me pidió Ginger
-No. Aquí no tienes que bailar para nadie-respondí
-Te equivocas, esta noche voy bailar sólo para ti-contestó ella.
No me hizo caso y la encendió. Era una chica rebelde.
Sonaba You don´t own me, una versión, The Blow Monkeys. ¡Putas versions! La canción se equivocaba porque esta noche sí me pertenecía, era sólo para mí.
Ginger se había quedado dándome la espalda, aproveché su postura, le acaricié las piernas, separándoselas, le subí la falda hasta la cintura, le pasé la mano por su precioso sexo húmedo que ya estaba listo para recibirme; pero primero quería darle lo que ella me había dado mí. Pasé la mano por delante de su pierna y con el dedo corazón comencé a acariciar su hinchado clítoris mientras lamía lentamente sus labios. Ella gemía y presionaba su cuerpo contra mi boca. Mi lengua quería darle más placer y empezó a conjugar los lametones con las penetraciones. Ginger no aguantó más, gritó y se corrió en mi cara y con mi lengua dentro de ella. Me encantó oírla gritar de placer.
Después de unos segundos para recuperarnos Ginger agarró mi polla con decisión y en esa misma postura se la colocó en su entrada, se deslizó hasta que no pudo entrar más, yo suspiraba pero ella no me dio tregua y comenzó a subir y bajar ayudándose de los reposa cabezas delanteros a un ritmo de vértigo, me iba a correr y ella también, otra vez, podía notar las contracciones apretándome cada vez más. Haciéndome sentir un placer infinito. Llegó el momento, me agarré a sus caderas e incrementé el ritmo, entrando una y otra vez, y una más hasta que Ginger gritó, gritó mi nombre y yo grité también mientras vertía todo mi ser dentro de ella.
Ginger se puso  a horcajadas sobre mí, me besó el cuello y en la boca. Susurró algo en mi oído y se echó a un lado.
Era el fin.
Después de vestirnos, salimos del coche a tomar el aire y a fumar. Nos mirábamos y sonreíamos como dos tontos.
            -Me marcho-dijo ella
-Nos vemos- le dije a Ginger al despedirme
Ginger me miró directamente a los ojos. No me contestó; pero me besó lenta y dulcemente. Me dijo adiós levantando la mano. Se subió a su coche y no miró atrás. Ni siquiera pude ver su mirada en el retrovisor.
Volví al club la noche siguiente con la esperanza de volver a verla. Repetí mi patrón: observé a las chicas, paseando la mirada una por una, buscándola a ella, Ginger; pero Ginger ya no estaba, me dijeron que se había largado. En este momento sólo estábamos Grey Goose y yo, como siempre era el único que no me fallaba.
Por eso no quería música en el coche la noche anterior. Cada maldita vez que escuchara esa canción la tendría sobre mí. Ahora me daba cuenta de que el equivocado era yo y no los jodidos The Blow Monkeys. You don't own me, Don't try to change me in any way. You don't own me, Don't tie me down 'cause I'd never stay.
Siempre la recordaría sobre mí, con su pelo sobre mi cara, susurrando mi nombre como si nunca más hubiera querido  nombrar a otro y diciéndome que había deseado hacer esto desde que me sonrió, años atrás, en aquel sofá…                                 


Originalmente se puede leer aquí: http://cuentosconmorbo.blogspot.com.es/2012/05/ginger-de-tinajararnrs.html?zx=83b8c4056cdc9ce0

miércoles, 16 de marzo de 2016

HASTA NUESTRO PRÓXIMO BESO


Quiero volver a aquella tarde.
Retroceder en el tiempo
que suene esa canción, la que fue nuestra
y que vuelvas a girarte, mirándome,
con el reflejo del deseo brillando en tus ojos,
buscando ese beso, y otro y otro más.



Pude sentir que no cambiarías ese momento por ningún otro,
ni por nadie más.
Fuimos especiales aquella tarde
pero no eternos, sólo este recuerdo lo es…
Mis manos alrededor de tu nuca,
las tuyas sujetando mi cara…
Otro beso, risas, el mordisco, prisa por más.
Nuestras lenguas quemando el deseo,
queriendo huir de las miradas ajenas.
Solo un instante.
Hasta nuestro próximo beso.
Las tardes de este medio invierno
Siguen siendo demasiado frías sin ti.
Quiero el calor de aquellos labios.
Quiero volver a aquella tarde.