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viernes, 16 de noviembre de 2018

INNUENDO


Eres único.

Una mezcla única.

Eres todo lo que quiero y lo que no quiero.

Una obra de arte difícil de catalogar y fácil de amar, sin entender bien el porqué.

Eres lo que nunca vi en nadie y lo que vi en todos.

Una algarabía de sensaciones desde un lugar lejano y a la vez tan próximo.

Eres libre y vuelas a mi lado, a su lado, al lado... 

Una energía extraña, bonita, oscura, transparente y opaca.

Eres lo que no querría tocar y sin embargo podría acariciar cada día.

Unas palabras que se ahogan y se gimen, al tiempo, a ritmo, en el umbral de unas cuerdas.

Eres quien está y no está, pero siempre es y enseña a ser.

Una explosión de ansiedad en los ojos y otra de calma en los labios, dueño de unos "te quiero" distintos.

Eres inalcanzable en la palma de mi mano, a tiro en el doble de mi falda y en la base de mi cuello.

Eres único y de nadie.

Una mezcla única que obliga a seguir teniendo más sed.


 


Una colaboración de Luces al fondo 

Blog Luces al Fondo    

viernes, 2 de noviembre de 2018

ADRIANA LIMA



El fotógrafo del amor nos ha puesto en la ventana frente a Adriana,
que ya sabe que la realidad es en blanco y negro, aunque la vida sea rosa,
en ocasiones. Un rosa vida que ella irradia a su alrededor.

Adriana no está mirando a la cámara, nos mira a nosotros.

El fotógrafo quizá, ante su juventud y en su rutina, la ha conducido
hábilmente por el sinuoso camino que lleva hacia la sensualidad,
pero a mitad de trayecto, es ella la que se lo ha puesto más fácil
mostrándole la suya; que no está en el modelito oscuro que lleva puesto -
ni siquiera en el suave roce que se adivina de ese mechón, en la piel - o en
el camino directo y metálico que es la cremallera bajo su pecho, que se
abre sólo una vez recorrido, sino en la intención.

La flor está en vertiginosa cuenta atrás pero nadie lo ha notado.

Tal vez Adriana se ha saltado impúdica el protocolo de la sesión de fotos
para mirarnos de verdad, con la certidumbre y la desgana por lo que está demasiado preparado, construido, como hizo Dios en un matraz
cuando soñó con su involuntaria belleza.

Una colaboración de Verseando

Blog Verseando