martes, 6 de noviembre de 2018

LA FOTO




Me transporto a aquel momento,


tan íntimo, crudo


donde se deshacía el pensamiento,


con la torpeza de imaginar


que quizá fue dulce el sufrimiento.


La oscuridad que invadía al edificio se reflejaba en cada esquina.


Sin previo aviso, la luz aparecía...


ocupando un espacio tan ínfimo y pequeño que apenas se sostenía.


La retina estaba concentrada en largas penurias pasadas...


Puede que el tiempo aniquilara esa fachada,


pero la foto deja constancia


de que el dolor y la esperanza existieron en su morada.






Una colaboración de Mariluz Miguel Sánchez

lunes, 5 de noviembre de 2018

JOHN


Se despertó con un terrible dolor de cabeza. Le estallaba. Abrió los ojos pero tardo en acostumbrarse a la penumbra.   Miró el reloj, las 02:30. Fuera se oía el repiqueteo de la lluvia de una tormenta de verano contra el cristal. Los reflejos de azul, rojo y amarillo de los neones del motel de enfrente bañaban intermitentes la habitación. A lo lejos una sirena de ambulancia. Algún pobre desgraciado a punto de palmar, pensó. "Que tengas suerte", susurró mientras encendía un cigarro.
En una mesilla desvencijada una botella de vodka a medias y un vaso. "Es una buena hora para un trago y quizá me ayude con este puto dolor de cabeza", musitó. En dos tragos vació el vaso.
Se acercó a la ventana. "Una buena tormenta", se dijo. Las calles parecían mares. No se veían ni las 3 o 4 putas de la esquina de Floyd con O´Malley´s Gate que abordaban a los clientes del motel.
Como un susurro se oia el saxo de Jack, el vecino de abajo. "Cómo toca el cabrón , parece que hace el amor con cada nota" dijo con una media sonrisa y el cigarro colgando de los labios.
Se acercó al viejo tocadiscos y cogió un viejo disco heredado de su padre, de Lead Belly y puso una de sus preferidas "Where did you sleep last night".
Apuró otro medio vaso de vodka y encendió otro cigarro. Abrió su cartera y sacó una foto arrugada. La miró y se le escapó una lágrima. "Maldita seas, Vera, maldita seas. Por qué tuviste que irte con ese hijo de puta?. Podía haber salido bien y habríamos sido felices. Pero no. Te fuiste con él. Maldita seas.". Arrojó la foto encima de la mesilla, al lado de la botella.
Fue al baño y se refrescó el pelo sudoroso, cuello y pecho. Apagó el cigarro y se puso una camisa sin abotonar por encima de la camiseta de tirantes blanca empapada en sudor.
Se puso unos zapatos, cogió el sombrero y su gabardina beige. "Cualquiera diría que eres un detective privado John", siempre le decía Jennifer, la viuda cincuentona que regentaba el pub de abajo, el "Green Fields". Siempre le replicaba "sólo soy tu puto camarero, Jenny".
Bajó a la calle y en pocos metros se empapó de agua y se metió en su viejo Impala del 67 . Poco lustroso ya, pero aún en buen estado.
Arrancó el motor a la primera. Condujo bajo la tormenta hasta salir de la ciudad. A pocas millas de la salida cogió un desvío a la izquierda. Aparcó el coche una milla más adelante al lado de una vieja verja oxidada.
Fue caminando bajo la lluvia durante un buen trozo por un camino de tierra. Los zapatos se hundían un poco en el barro.
Se paró frente a una lápida. "Vera Richards, 1967-1997". Sus lágrimas silenciosas se mezclaban con la lluvia y cayó de rodillas frente a la tumba. Se encorvó un poco hacia delante. "Maldita seas Vera, ¿por qué te fuiste con él? ¿Por qué me dejaste sólo en esta puta ciudad? ¿Por qué tuviste que morir en ese accidente al volver del trabajo? Maldita seas. Maldita".
Después de media hora volvió al coche y se marchó a casa. Se quitó la ropa empapada y desnudo se metió en cama. El reloj marcaba las 4:55 . Y se durmió.
A la mañana siguiente se despertó sobre las 12. Bajó al "Green Fields" donde directamente empezaba el día con un café negro y cigarro antes de ponerse a atender a los clientes del pub.
Miró su buzón de reojo, nunca había nada. Esta vez había una carta. La abrió. Era de Vera. Sólo cuatro palabras escritas a mano.

"Vuelvo a casa."

                       Vera




 Una colaboración de Andrew 

domingo, 4 de noviembre de 2018

¿AMOR?



-Te quiero - dijo sosteniéndole la mirada. No lo sé expresar mejor, no lo sé decir de otra forma, no tengo esa facilidad que tú tienes para hablar, lo siento - continuó.

Él no contestó, apartó sus ojos de los suyos. Era como mirar la escena de una masacre en el telediario a la hora de comer, más incómodo que doloroso. Unas imágenes de un lugar lejano al que la empatía no llegaba, donde se confundía la realidad con una ficción de Hollywood.

La estación seguía desierta, el último tren hacía ya varias horas que había pasado y no lo haría de nuevo hasta que volvieran a ser las siete de la mañana.

Giró la cabeza para mirar la vías sin verlas, mientras notaba como una mano de ella se cerraba sobre la derecha suya, se la apretó con fuerza casi con la desesperación del alpinista que se aferra a un saliente de roca para evitar caer al vacío.

La superficie de los raíles brillaba como si fueran de cromo, mientras sus paredes parecían mustias de óxido, como si estuvieran podridas por la herrumbre. Sonrió, él era igual que esos raíles, que esas vías. El roce, la fricción le había desprendido la capa de óxido, dentro de él todavía quedaba acero duro.

-Yo no te quiero, no, ya no. He pensado durante mucho tiempo que si te quería, pero no puedo seguir fingiendo que lo hago. Tú tampoco me quieres, sé honesta contigo.

- Por qué dices eso. ¿Acaso puedes saber lo que siento? ¿Acaso estás dentro de mí?

Las lágrimas se columpiaban en sus pestañas en gotas gordas como si fueran de resina en vez de agua y sal.

-No, no estoy dentro de ti, estoy fuera y te veo. Te he estado viendo todos estos años. Te he visto levantarte y acostarte a mi lado todas las noches, he visto cómo me has besado antes de irme a trabajar por las mañanas y cuando volvía por la noche. Por eso sé que no me quieres.

- ¿Y eso lo hice y lo hago porque no te quería, porque no te quiero?

-No, eso no es amor.

- ¿Entonces qué es?

- ¿Qué qué es? ¿No besas a tu hija por las mañanas antes de ir al colegio, no besas a tu madre cuando te vas de viaje, no besas a tus amigos cuando quedas con ellos para tomar unas cervezas? Pues esos son tus besos, no son besos de amor, no de amor de una mujer hacia un hombre, no, no lo son

- Estás confundiendo pasión con amor.

- ¿Pasión? La única “pasión” que ha habido entre nosotros ha sido aquella vez que quedamos separados en la calle mientras pasaba una procesión de Semana Santa.

- La pasión es un estado de euforia que todas las parejas sienten y que aunque el tiempo las aplaque no desaparece del todo. El problema es que entre tú y yo nunca la ha habido. Ni en los primeros tiempos, no tengo recuerdos. ¿Estoy mintiendo?

-No, pero tampoco estás diciendo la verdad. No soy como tú, no siento como tú, no necesito las mismas cosas que tú, pero eso no quiere decir que no te quiera, solo que quiero de una forma distinta a la tuya. No me puedes exigir que te quiera como tú quieres que lo haga.

- Correcto. Por eso digo que no te quiero y por eso digo que tú no me quieres, no encajas en mi definición de amor, Puede que seas una excelente compañera de piso, o una buena amiga para tomar unas cañas o charlar, pero no te quiero, no me sirves como una mujer con la que compartir el resto de mi vida. No quiero una enfermera, ni una amiga a la que tengo cariño. No, quiero tener una mujer que me bese por las noches y que deje sus labios un segundo más de lo que se deben dejar los labios en un beso de simples buenas noches. Que no se parezca al beso de buenas noches que se le pueda dar a nadie que no sea a mí. Piénsalo bien, estamos en el presente pero las parejas deben de tener un saldo, unos ahorros que ayuden a superar problemas, mal comparado es como una empresa que se funda con ilusión y que con el tiempo tendrá que afrontar retos. ¿Cómo podrá soportar una crisis económica sin unas cuentas saneadas y un colchón económico? Las relaciones personales son iguales. Los ahorros son los recuerdos, las experiencias vividas, que te ayudarán a superar cualquier contrariedad. Sí, claro que todas las parejas tienen momentos buenos y momentos menos buenos, entonces son esos “ahorros” los que te dan de nuevo la ilusión para vencerlos. ¿Tenemos nosotros algún fondo de emergencia, tenemos algún ahorro emocional? ¿Cuál es nuestro último recuerdo que merece la pena ser recordado? Recuerdos como pareja, de esos que solo pueden ser de una pareja sentimental y no de unos simples amigos, ¡ay! porque de esos tampoco tenemos. ¿Cuándo fue la última vez que nos abrazamos, cuándo la última vez que disfrutamos de una velada, de una canción, de una película?. La respuesta pertenece más a esa capacidad de idealizar el pasado que a la memoria. Hace demasiado tiempo que no fabricamos un solo recuerdo que nos haga sonreír.

-Entonces,¿no hay solución?

-¿Solución?, claro que la hay. La vida sigue, no se detiene por nadie, pero no la continuaremos juntos. Seguir solo nos procurará más dolor, no te quiero pero tampoco te odio, aún no.

 

Una colaboración de Horchata Caliente




sábado, 3 de noviembre de 2018

UN PADRE EN HORAS BAJAS


Recuerdo perfectamente aquel día lluvioso de primavera en el que mi hija llegó a este mundo moviendo sus brazos en un gesto entre comenzar a volar y buscar algo a lo que agarrarse. Es evidente e incontestable el vínculo entre una madre y el ser que ha crecido en su interior durante meses, pero lo cierto es que desde el mismo momento en que vi su cara, la conexión que se estableció entre aquella cosita y yo –alguien que no soñaba precisamente con tener hijos y para el que, los niños ajenos, cuanto más lejos mejor–, fue más fuerte que el acero. La primera señal fueron las ganas de dar un sopapo a la enfermera que, sin aparente cuidado, puso a mi hija, mi HIJA digo –tan sólo dos sílabas, pero una palabra que me llena la boca desde aquella tarde–, bajo un chorro de agua. Y, por supuesto, desde aquel instante me convertí en alguien más sensible, incluso diría sensiblero. Pero ¿sabéis qué?, no me importó una mierda. 

Cuentan las crónicas que durante lo días posteriores, en los que amistades y familiares visitaban a la madre y la recién nacida, no hice caso alguno a cuantas personas pulularon por la habitación del hospital y ocupé mi tiempo (ad)mirando embelesado aquella preciosidad de pelo negro que llevaba mis genes. No lo recuerdo. Para mi, esos días posteriores al parto son como las épocas rebosantes de drogas que hacen exclamar a algunas viejas glorias del rock aquello de “no recuerdo ni haber grabado ese disco, ni su gira de presentación por lo que debí pasarlo muy bien”. Mi droga tan solo tenía horas de vida. 

Los años que siguieron fueron una maravilla, con una relación con mi hija de lo más satisfactorio. De bebé la ponía sobre mi pecho para que escuchase el latido de mi corazón, al igual que durante los nueve meses de su gestación había hecho con el de su madre. Escuchábamos juntos a Judas Priest, Dokken o Metallica. Aquí debo hacer un inciso y deciros que el experimento –pretendía influir en sus neuronas desde la más tierna edad cerebral– no ofrece garantías de éxito pues en la actualidad uno de sus grupos preferidos es Panic at the disco, aunque es capaz de escuchar e incluso tararear algunas cosas de U.D.O. o Halford. Recupero el hilo comentando cómo cambiaba sus pañales –los metalheads no tememos ensuciarnos cuando toca hacerlo–, le daba biberones y posteriormente cosas algo más elaboradas como garbanzos con tomate y huevo duro o me levantaba algunas noches a mecerla vientras veía a George Foreman anunciando planchas para hacer jugosos filetes. También la aguanté –típico– cuando quitó los ruedines de la bicicleta así como  en todo en tipo de etcéteras relacionados con el crecimiento de una hija. Eso me ha permitido establecer con ella una conexión que me ha colmado de felicidad como padre... hasta ahora. 

Tina –por cierto, gracias por permitirme utilizar tu blog como diván de psicoanalista– y resto de lectores de este espacio, porque ahora mi pequeña SE HA ECHADO NOVIO, oye. Automáticamente, el menda ha pasado a un segundo plano. Que soy tu padre, niña, y a ese pavo lo encontraste en la calle. Que sí, que sí, que es ley de vida, que la sigo viendo como si gatease aún por el comedor y tiene casi veinte años... ¡LOS COJONES! No sé cuantos de vosotros, potenciales lectores de estas palabras atropelladas que brotan nerviosamente de mis dedos sobre el teclado mientras me asaltan imágenes en las que corro a collejas al que me ha robado a la hija –toma topicazo–, estáis o habéis estado en mi situación, pero a buen seguro me comprenderéis todos. ¿Os lo podéis creer?, con mi mujer se siguen mutuamente en Instagram y se hablan por Whatsapp. Pero yo me he negado a conocerlo, total, ya se sabe, las relaciones a veces se rompen y no quiero encariñarme con él (versión oficial) y me repatea el hígado pensar que mi pequeña es una mujer con su propia vida (la puta realidad) porque en el fondo eso significa que, además de ella, quien se hace mayor soy yo. 

Así me siento yo

En fin, lo voy a dejar aquí porque para una vez que colaboro en este blog no es cuestión de tener un bajón emocional o provocároslo a vosotros. Así pues, aprovecharé los momentos que aún paso con mi chiquitina –lo será toda la vida por años que tenga y a pesar de su gran estatura–, ocuparé mi mente con otros temas menos hirientes –la puta situación laboral en la que me encuentro es un buen candidato– y, eso sí, seguiré ignorando a ese mozalbete que ocupa su corazón hasta que, irremisiblemente, no quede otro remedio. Al final, lo que de verdad importa es que ella sea feliz ¿no?.

 Una colaboración de King Piltrafilla  

© King Piltrafilla

Si te gusta el hard rock, la pintura, la fotografía, el glamour o el cine, sigue mi blog.

viernes, 2 de noviembre de 2018

ADRIANA LIMA



El fotógrafo del amor nos ha puesto en la ventana frente a Adriana,
que ya sabe que la realidad es en blanco y negro, aunque la vida sea rosa,
en ocasiones. Un rosa vida que ella irradia a su alrededor.

Adriana no está mirando a la cámara, nos mira a nosotros.

El fotógrafo quizá, ante su juventud y en su rutina, la ha conducido
hábilmente por el sinuoso camino que lleva hacia la sensualidad,
pero a mitad de trayecto, es ella la que se lo ha puesto más fácil
mostrándole la suya; que no está en el modelito oscuro que lleva puesto -
ni siquiera en el suave roce que se adivina de ese mechón, en la piel - o en
el camino directo y metálico que es la cremallera bajo su pecho, que se
abre sólo una vez recorrido, sino en la intención.

La flor está en vertiginosa cuenta atrás pero nadie lo ha notado.

Tal vez Adriana se ha saltado impúdica el protocolo de la sesión de fotos
para mirarnos de verdad, con la certidumbre y la desgana por lo que está demasiado preparado, construido, como hizo Dios en un matraz
cuando soñó con su involuntaria belleza.

Una colaboración de Verseando

Blog Verseando 


jueves, 1 de noviembre de 2018

7 AÑOS NO SON NADA: ANIVERSARIO



El 15 de noviembre de 2011 se me ocurrió abrir este blog con dos entradas brevísimas, no sé muy bien en qué estaba pensando, ni lo que hacía, ni mucho menos en lo que se convertiría para mí este pequeño rincón ecléctico en el que me he ido vertiendo entrada tras entrada a lo largo de estos siete años.

Tina´s Heart Shaped Boxes es un pequeño espacio que he intentado mantener activo durante estos años en la medida que me ha sido posible y sobre todo cuando las musas se han acordado de hacerme una pequeña visita. Aquí río, lloro, sangro y sobre todo disfruto porque siempre intento dejar plasmado de una u otra manera lo que soy, lo que pienso y lo que siento en cada uno de los escritos.



El número 7 es un número especial, mágico y que me gusta mucho, no en vano es el día de mi cumpleaños. Los números siempre tienen algo que decir; están siempre por todas partes, como señales, unas veces más a la vista y otros más escondidos pero no dejan de estar ahí y como siempre digo las casualidades no existen.

A raíz de una colaboración que realicé en otro blog se me ocurrió que ya que se iba a cumplir el aniversario de ese número, sería una bonita forma de celebrarlo y poder compartir escritos de otra mucha gente a la que leo, admiro y a la que le tengo aprecio y cariño no sólo porque me transmiten muchas cosas cuando escriben sino porque cada persona tiene una historia que contar.

Espero poder seguir celebrando muchos años más. Gracias de corazón a todas y a todos los que han aceptado escribir y colaborar en este séptimo aniversario y también a los que no han podido, sé que a algunas personas les ha sido imposible poder dejar su caja con forma de corazón en este blog.

Colaboraciones:

01/11/2018 - 7 años no son nada: Aniversario por Tina Jara

02/11/2018 - Adriana Lima por Verseando

03/11/2018 - Un padre en horas bajas por King Piltrafilla

04/11/2018 - Amor por Horchata Caliente

05/11/2018 - John por Andrew

06/11/2018 - La foto por Mariluz Miguel

07/11/2018 - 2555 días para sentirse vivo por Christian Sancho

08/11/2018 - Remember a day por  Subversiva

09/11/2018 - Estoy enfermo por Médico en Crisis

10/11/2018 - Cuando  por Paco de la Torre

11/11/2018 - Poesía para Tina por Rockología

12/11/2018 - Promenade de nada por Luis Miguel Sotillo

13/11/2018 - El encendedor de gas por Consuelo SdB

14/11/2018 - Anne and Mary por Salvaorillo

15/11/2018 - ¿Quién eres tú para señalarle con el dedo? Por Mrs. #Hzlqdbs

16/11/2018 - Innuendo  por Luces al fondo

17/11/2018 - Una tarde de Domingo por Momo

18/11/2018 - Reconocerse por K_Mohr

19/11/2018 - Lady Writer por Lazy Stardust

20/11/2018 - Un hombre bajo la lluvia por Jake Snake

21/11/2018 - Te prometí  por Paolo Cohollo

22/11/2018 - Canción de amor en una gasolinera Jánter P. Silano

23/11/2018 - Lección se escribe con siete letras  por Kid

24/11/2018 - La Lista... por L´Home Llop

25/11/2018 - Y a estas ganas de llorar las llamaré como me salga del coño
                   por Carlos Tizón

26/11/2018 - Jack Daniel's Old No 7... ¡puro Rock and Roll!    
                   por  Anaquelesabarrotados        

27/11/2018 - Agradecido por Quisco El Ermitaño

28/11/2018 - Vida Venenosa por JJ Caballero

29/11/2018 - Kurt por Rafael Calero Palma

30/11/2018 - Aquellas pequeñas cosas por Tina Jara

Con esta entrada doy el pistoletazo de salida a todas las colaboraciones que a partir de mañana se irán publicando día tras día hasta el último día de Noviembre.

Lean, rían, lloren, sangren gota a gota pero sobre todas las cosas disfruten y sientan. 

¡Música y letras, por favor!




jueves, 18 de octubre de 2018

COME A LITTLE BIT CLOSER


Poder quemar el tiempo y la distancia con la mirada
Mírame
Ven, acércate un poco más
Desear tocar tus dedos y juntar nuestras manos
Bésame
Ven, acércate un poco más
Poder tocar tu pelo y acariciar tu nuca
Acaríciame
Ven, acércate un poco más
Desear juntar nuestros cuerpos y ser sólo uno
Atrápame
Ven, acércate un poco más
Quiero mirarte
Acércate         
Quiero besarte
Ven
Quiero olerte
Acércate
Quiero acariciarte
Ven, acércate un poco más

domingo, 26 de agosto de 2018

ESE MIEDO


Miedo
Lo noto en el mar a punto de estallar
En ese algo que estruja mi corazón
Miedo
A no volver a tener esa sensación fabulosa
del tacto, de la piel contra la piel.
Miedo
A que de repente estalle toda la química
y no quede más que un efímero recuerdo
Miedo
A olvidarme de tu voz, de tu risa
a tantos momentos compartidos
Miedo
Al fin de la compresión
a tener que perder, otra vez
Miedo
A la absurda idea de que me quisieras
a la pregunta sin final cierto ni feliz
Miedo
A quererte sin remedio
A tenerte que olvidar
Ese miedo


martes, 17 de julio de 2018

I WAS WRONG


Puedo decirme mil veces que no
Negar lo que oigo dentro de mi pecho
Ignorar las señales
Ahora sé que estaba equivocada

No sé qué intento demostrarme
Si al sentir tu piel estoy perdida
Siempre fuiste tú
Estaba equivocada

El viento viene frío y siento calor
Tus palabras reconfortan
Eres mi prozac particular
Estaba equivocada

Encontrar sin buscar
Tenerte ahí todo este tiempo
Seguro que tú ya lo sabes
Cómo pude estar tan equivocada

Desear que algunas cosas fueran distintas
La vida viene como viene
Y quiero vivirla sin mirar atrás
Sólo estaba equivocada.


domingo, 13 de mayo de 2018

I BELIEVE


Creo en una buena canción
En el instante preciso
En la mirada

Creo en la gente auténtica
En los hechos
En la lealtad

Creo en el amor
En la primera palabra
En la memoria

Creo en la risa espontánea
En los besos fugaces
En la ropa por el pasillo

Creo en la cama deshecha
La gata en la ventana
En el café por la mañana

Creo en el Rock & Roll
En lo que siento
En la intuición

Creo en querer por encima de todo
Desde el corazón
Desde las tripas

Creo…