martes, 23 de noviembre de 2021

SÓLO COMPRARÉ DIEZ

 


 

Árboles y libros

Feria en El retiro

 

Entrar en El Retiro es dejar el mundo urbano, su caserío. Aquí no hay tejas arriba ni tejas abajo, expresión que usaba el gran Claudio Sánchez Albornoz.  Hay libros arriba, vulgaridad abajo. Durante la feria, entre el parterre de libros, donde somos el jardinero y el insecto, el alejamiento de la vida corriente es doble. En este parque soy un madrileño de arrabal que se siente un astronauta en otro mundo, en el que, curiosamente, también se respira oxígeno. Aire cargado de letras, imaginaciones y gases nobles, vagando como remolinos de los deseos.

Las estatuas de los héroes desapercibidos me hacen guiños, gestos con sus tendinitis de granito, mueven esas pupilas que miraron a Medusa; el ángel caído señala una dirección. Todos me dicen: Ve al paseo de coches, allí están los libros; en ellos, todo.

 

Las personas sin voluntad tenemos propósitos. Naturalmente, sabemos que no los cumpliremos. Fumaré menos, beberé menos, hablaré más, más simpático seré. El objetivo de hoy es no comprar más de diez libros. ¿Por qué diez? Por lo mismo que cumplir sesenta años me impresiona más que cumplir cincuenta y nueve. Porque la trampa de los números, de lo redondo, de lo rotundo, nos atrapa. Es un cepo en el que estamos a gusto. Creemos, supersticiosamente, que la vida tiene un orden, un propósito, incluso. Mentira. Puedo dividir el tiempo en décadas bien ordenadas, me va a matar igual. Sé que compraré más de diez libros, que no tengo tiempo para leerlos, porque luego vendrán más. No me caben en casa, como no me caben en la cabeza. Compulsión feliz.

En fin, este vicio lector sólo me daña a mí, al tiempo que me da la vida.

 

Otras pasiones, el amor principalmente, atañen también a otros. El amor es gozoso y dañino, vulgar y sublime. Como el amor no puede callar, está muy relacionado con la música. El blog de Tina es una prueba de esto. Canciones y versos, emociones y deseos.

 Diez años ya de leer sus cosas. Seguiremos.

lunes, 22 de noviembre de 2021

ROADHOUSE BLUES Y TÚ


Odio hacer el cambio de armario, es lo único que detesto de las estaciones, siempre fui un poco desastre, con pocas piezas de ropa voy servida.

Saco el montón y, entre las perchas, encuentro tu camisa de cuadros.

Se paraliza mi aliento.

Cierro los ojos, la huelo y aún puedo sentir aquella noche en Père-Lachaise; ocultos, descalzos, tumbados a los pies de Jim mirando la Vía Láctea girar mientras me acariciabas el pelo y yo dibujaba en tu pecho.

Menuda cover, entre gemidos, dejamos al bueno de James, ya ves, supongo que sonreiría o nos llamaría putos bastardos, no sé.

Él siempre creyó en el amor y yo en la libertad de hacerlo.



Cómo te extraño, joder.


Disculpa si fui extrema en aquella respuesta.

El amor es como una copa de vino, si presionas demasiado el filo te cortas, y yo soy de beber en botella.


Han pasado ya diez años, una pandemia, miles de errores, más madurez. En las redes nos seguimos, aun sin mediar palabra, conocemos nuestros pasos. 

Sigues solo.

Sigo sola.

Qué ganas tengo de verte.


Suelto la ropa. 

No quiero pensar, solo sentir.

Quiero devolverme el sueño, el anhelo, el deseo y dejar la sábana fría.

Necesito nuestro café con canela, aquel tequila de 37% que nos dejaba dormidos.

Recuperar nuestra lluvia, mis rizos en tus manos, mis labios en tu cuello.

Nuestra salvaje canción compuesta en un cuerpo siendo dos y que, con esa melodía desafinada, nos amábamos entre acordes tan perdidos como nosotros.

Nos lo merecemos.


«Fueron kilómetros cantando “Roadhouse Blues” los que me llevaron hasta su puerta.




Por un segundo maldije mi impulso y no llamé, pero abrió.

Pude ver su sonrisa y sus preciosos ojos castaños recitando nuestro verbo.


Apartó un mechón de mi cara, me besó y dijo:

—Ha pasado mucho tiempo, ¿qué me traes?

—Tu camisa y un sí, contigo quiero».


Elena, @aylaka2001.


/Gracias, Tina, felicidades por este magnífico blog ♥️./

domingo, 21 de noviembre de 2021

EL TIEMPO NO IMPORTA...


...lo que importa es que tú sigas aquí, "Gitana"...😀

Según la numerología "el 10 reúne todas las características del 1, pero a un nivel superior"... ese en el que tú ya llevas un porrón de tiempo. 

Es agradable para alguien a quien le gusta explicar la vida a base de canciones, encontrar un alma que viaja en su mismo grupo. Conozco poca gente con una cultura musical tan amplia como la de Tina Jara y con tanta pasión por la MÚSICA ( con mayúsculas). 

Tina nos muestra sus heridas y la medicina para curarlas. Nos muestra cuando está bien y cuando está mal, y lo ilustra con música. ¿Qué más se puede pedir?  A mi me gusta hacer lo mismo !!  Pero no me sale tan bien. 

La música es vida. La vida es música. Me encanta sentir eso cada vez que me asomo a este blog. 

Y encantado, agradecido (y emocionado 🎶 😁)... solamente  puedo decir:

Gracias por invitarme a participar. No podría negarme nunca.

Ni siquiera hace 10 años que te conozco, pero es como si te conociera de toda la vida. El tiempo no importa. Lo que importa es que tú sigas aquí. 

Espero que recibas tanto o más cariño del que tú repartes (que no es poco).

Luis Martin.

-TEN YEARS AFTER-  "You Give Me Lovin' "




sábado, 20 de noviembre de 2021

INTERVALOS


 "El paso del tiempo me está poniendo triste de nuevo.

Pero  no olvides las canciones que te han hecho llorar y aquellas

que te han salvado la vidaRubber Ring (Mozzer)


La celebración del paso del tiempo tiene algo de ejercicio de supervivencia. Lo que seguramente celebramos es que podemos seguir celebrando cosas. Quizá por eso, tiene un halo en el que los límites entre tristeza y celebración se llegan a difuminar. Hay gente que lo llama melancolía. 

En este caso son 10 años. Tomando una media aproximada de lo que dura una canción, 10 años serían 59.727 canciones. O 24.300 si fueran todas canciones de Explosions in the Sky.

Y esas más de 59.000 canciones son, sin miedo a equivocarme, el equivalente a un suspiro. O sea que rellenamos los momentos de canciones, ya sea auditiva o emocionalmente, para que a fin de cuentas todo se vaya en un suspiro. O se quede, según se mire.

Una década de desencuentros, de frustraciones, de distancias y de emociones. Y también, por qué no, de luces, de sorpresas agradables y de momentos que te hacen estremecer hasta partes del cuerpo que no sabías que existían. Porque de eso se trata. Usamos la música para que podamos volar sin movernos (Sigur Ros), para que los cuchillos no se queden en la superficie sino que nos atraviesen de lleno (Cigarettes after sex), para que el hígado no solamente nos duela tras una noche de excesos (Red House Painters) o para encontrar esa gasolina invisible que renueva un depósito en el que hace tiempo que no cabe nada más (Idles)

Hay personas que focalizan todo eso a través de sus letras. Compartiendo lo que les entusiasma para provocar eso mismo en los (des)conocidos. Y que tienen la fuerza necesaria para que ¿tanto? tiempo después, puedan seguir celebrando que aunque en el fondo la música sea un lenguaje que no termina de aprenderse nunca, de manera premeditada, la sucesión de canciones ayuda a que, mirando con perspectiva, cualquier intervalo de tiempo se trate de un mero suspiro.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                       Para Tina




viernes, 19 de noviembre de 2021

MANÍAS, PERO LA CULPA FUE DE BETTE DAVIS

 

Dicen que soy una maniática. No sé por qué. Bueno, tal vez sí. El 10 es mi número favorito, y siempre que estoy nerviosa trato de juntar 10 cosas que estén relacionadas entre sí. Por ejemplo, en la sala de espera de la productora de cine donde me habían citado conté, en el mismo intervalo de tiempo, la llamada de un móvil, el zumbido de un aparato de aire acondicionado, la voz barítona de un hombre, la risa de una mujer, el tic tac de un reloj de pilas de pared, el golpe de una puerta al cerrarse, la sirena de una ambulancia, el estruendo de una taladradora, el graznido de una cotorra argentina y, para que no me fallara el número, tosí. En la sala había 10 moscas, ni una más ni una menos. Era un lugar tan aburrido, ni una revista tenía, que me dediqué a contarlas durante la hora que estuve esperando. Me pregunté si habría la misma proporción de machos y de hembras. También me pregunté cómo se sexaban moscas. Oí, por fin, mi nombre. Me levanté, aferrando mi carpeta como si me fuera la vida en ello, y estiré todo lo que pude mi falda. Era más un tic que una necesidad. Conté el número de baldosas del suelo más pulido que había visto en mi vida. Hasta la puerta había 10. Bien. Taconeé con cuidado temiendo resbalar. Hacer el ridículo acabaría con mi poca autoestima. De eso estaba segura. Lo malo es que alcancé a oír las palabras de una mujer que, burlona, me puso como apuesta de juego: «1 euro que se tuerce un tobillo». Me enderecé, levanté la barbilla y eché los hombros hacia atrás. Perdió la apuesta. Salvada la distancia, respiré 10 veces para relajarme. Un pasillo y la puerta 10 (bien, bien, bien). El despacho en el que me sumergí parecía extraído de un garito frecuentado por esos melenudos a los que le gusta el tipo de música que a mí me parece ruido infernal. Olía, además, a tabaco. Colgados por las paredes, un total de 10 carteles con músicos de los que sólo identifiqué a David Bowie. Sobre la mesa del despacho descansaban 10 vasos de cerámica, cada uno de distinto color y forma.  Por supuesto, detrás de un enorme sillón de piel que mostraba su espalda, salía el humo de un cigarrillo. Me entraron ganas de fumar, algo que había hecho horas antes para relajarme. 10 cigarrillos, por supuesto. Carraspeé. El sillón se giró. Esperaba a un hombre y no fue así. La mujer de pelo rojizo, labios pintados de rojo y ojos saltones me recordó a alguien. Una belleza extraña pero muy familiar. Puse la carpeta sobre la mesa y mi cerebro a rebuscar. Consideré varias opciones: La peluquera en cuyas manos no me había vuelto a poner; quizá la camarera de aquel restaurante tan caro donde me prometí volver si se arreglaba mi futuro profesional; o, quizá, la nueva amiguita de mi ex, a la que había enchufado en su próxima película y… ¿cine…? Sí, alguien del cine… Mi cerebro ya lo tenía a todo gas, tanto que cuando escuché «¿está de acuerdo?» me di cuenta de que me había perdido unas cuantas palabras que debían ser de suma importancia. Sonreí intentado no parecer idiota. Asentí. «Pues entonces quedamos en 10 de cada», dijo la mujer. Solo cuando se llevó el cigarrillo a la boca, expulsó el humo, inclinó la cabeza mientras entrecerraba los ojos y jugueteó con los dedos la parte del filtro, caí a quién me recordaba: ¡Bette Davis! Amplié la sonrisa, aliviada. Con un gesto de la mano me indicó que me fuera. Obedecí sin poner en claro qué había aceptado. Por supuesto, al pasar por las mismas baldosas resbaló el tacón derecho y mi cadera hizo un extraño. No miré hacia atrás, respiré hondo y salí con toda la dignidad herida. En la calle me devané los sesos para encontrar la relación que tenían las últimas palabras de la mujer con mi profesión: diseñadora de vestuario. Y me indigné conmigo misma por no aclarar la confusión, pero mucho más al descubrir que me había dejado la carpeta en el despacho. Muerta de ansiedad y vergüenza, comencé a desandar lo andado, cuando llegó un hombre con una caja.

- Oiga, se le ha olvidado esto.

- ¿Esto?

- Los vasos.

Sí, fue justo ese día cuando aborrecí el número 10 (el despacho era el contiguo) y casi mato a la mujer que volvió a apostar que me torcería de nuevo un tobillo (ganó).

 


jueves, 18 de noviembre de 2021

ENTRENADO


Fue hace unos días; diez concretamente. Cercanías Castelló-València. En los auriculares sonaba Quique González cuando el traqueteo me saca del trance y un bolso roza mi brazo levemente. No le hago caso aunque veo cómo cae de él una pequeña tarjeta: “Eugenia Martínez, abogada matrimonial”. 

Mi matrimonio pasaba un mal momento, de hecho, no había matrimonio; ella ya me había dejado y yo necesitaba urgentemente un abogado. La casa, los niños y el coche dependen de ello. 

Me giro y busco desesperadamente ese bolso y veo que desaparece tras la puerta entre vagones. Recojo mis cosas y salgo apresurado en su búsqueda. 

-Hola, perdona, se te ha caído esta tarjeta y quisiera saber si me puedes ayudar. 

-Claro, dime. 

Le conté por encima mi situación y sin buscarlo pero queriendo, la conversación acabó con un “me corro, yo también” en un wc de la Estació del Nord. 

- Bueno, supongo que después de esto ya no puedes ser mi abogada, Eugenia. 

- ¿Eugenia? Me llamo Laura, Eduardo, y no puedo ser tu abogada básicamente porque soy Doctora en la Fe. 

- ¿Y la tarjeta?

- Eugenia es mi abogada, yo también me estoy divorciando, en diez días vuelvo aquí. 

- Vaya, pues... casi como en la canción de Ismael Serrano, dentro de diez días tenemos una cita. 






miércoles, 17 de noviembre de 2021

HABLAR O CALLAR

Acabo de leer una cita anónima que dice: “Si quieres vivir en paz, escucha, observa y calla”, y seguidamente el amigo Freud nos cuenta esto: “Si amas sufres, si no amas, enfermas”. 

Creo que de la misma manera que se sufre hablando, se sufre callando. A la vida le gusta saber qué llevamos dentro. Es tremendamente curiosa. Y con todos mis respetos, querido Sigmund, amando, también se enferma. Es entonces cuando hay que tirar de lealtad.

¿Quién elige quién se vuelve loco?, me dicen los Smashing Pumpkins. Lo que me hace ver que la mejor manera de solventar estos problemas es acudiendo al ingobernable arte. 

Porque a veces vamos por una calle que ni el infierno conoce. Una calle tan triste y mala en la que tropezamos con cada apuro por tontos. Entonces nos sentimos como si no tuviésemos ningún compañero, como si fuésemos nuestro único amigo. Y nos cuesta creer que no haya nadie ahí fuera.

Algunos, en esos momentos recurren a la vasolina, y como moscas, quedan atrapados en ella buscando cosas invisibles. A otros, los más románticos, les basta con la imaginación, con mantener su fe en el amor, que es lo más grandioso que nos llega del señor de arriba. Les gusta ir a la ciudad el viernes para quedarse en la cama hasta el domingo, imaginando. Viviendo por el amor que tienen, no por la realidad.

Los hay también que siguen adelante con firmeza con lo que sea que les embruja. Con esos rayos en cascada cayendo sobre ellos. Abandona los sentimientos inconscientes, es el modo en el que venimos; te sugieren.

Pero lo cierto es que aquí, nos mantenemos o caemos y a la Historia no le importa. No se trata solo de ti, se trata de todos. Estamos a la espera de que caiga el martillo.

Te dicen pues que llegas tarde, que tienes que hacer de tripas corazón; que no lo haces tan bien… Pero no te preocupes, no te estreses, no tengas prisa ni te arrepientas. Levanta tu barbilla por encima de las profundidades. Solo camina hacia tu Rama. Está claro; hazlo todo según tu conveniencia.








Kraak & Smaak - Sweet Time (feat. Izo FitzRoy)


Te dicen que llegas tarde
que es momento de hacer de tripas corazón
que no lo estás haciendo tan bien
que no eres lo que esperábamos
Qué feliz serías 
si tu cadera se quedara quieta por un momento,
sin más éxtasis,
sin más bailes a solas

No necesito preocuparme
No necesito estresarme
No necesito apresurarme
No necesito sudar
No necesito dinero
No necesito arrepentirme

Lo haré a mi conveniencia
(Conveniencia, conveniencia)
Lo haré a mi conveniencia
(Conveniencia, conveniencia)
Lo haré a mi conveniencia

Ya lo veo claro
Una cinta transportadora que lucha
me parece contra los sentimientos
Así que tengo que seguir amando
Hago esto a mi manera,
camino hacia mi Rama*
Tú mejor sigue tu camino

Lo haré a mi conveniencia
(Conveniencia, conveniencia)
Lo haré a mi conveniencia
(Conveniencia, conveniencia)
Lo haré a mi conveniencia, hmm

No necesito preocuparme, no necesito estresarme,
no necesito apresurarme, no necesito sudar,
no necesito dinero, no necesito arrepentirme,
lo haré a mi conveniencia

Nadie me atrapará
Levanto mi barbilla por encima de las profundidades
Nadie me atrapará
Mantengo mi cabeza por encima de lo efímero
Nadie me atrapará
Estoy aquí varada tras el ritmo
Nadie me atrapará

Oh, lo haré a mi conveniencia
Lo haré a mi conveniencia,
Lo haré a mi, lo haré a mi conveniencia
Conveniencia, conveniencia, (conveniencia)
Lo haré a mi conveniencia
Conveniencia, (conveniencia)
Lo haré a mi conveniencia, (conveniencia)

 

Nota*: En la religión hinduista, Rama es un avatar (‘descenso’ de dios) de Visnú, que nació en la India para librarla del yugo del demonio Rávana.


martes, 16 de noviembre de 2021

SI TÚ ME DICES TEN

 

Si tú me dices TEN yo te digo BO DEREK (y no te digo suck it to me, o sí o yo qué sé ya).

Una década tiene que celebrarse por todo lo alto, after dinner, after lunch, before breakfast, qué rico el breakfast, por cierto. A ser posible con música y con el volumen bastante alto. A Bo Derek, a la mujer 10, le puso música el mismísimo Henry Mancini.



Pues a ti también. Trencitas, bañador dorado y Dudley Moore soñando despierto con ese toque kitsch de glitter son opcionales. 

Con este espíritu ochentero te deseo otros diez años de frenesí, como poco, y marcho con mi bata de boatiné canturreando: you want it, you get it, you want money, you want vices, you want drugs...

lunes, 15 de noviembre de 2021

GENTE DE 10, MÚSICA DE 10

Una de las grandes maravillas de la locura de las redes sociales es la posibilidad que te brinda de "conocer", interactuar y aprender de personas con las que simplemente (que ya es mucho) te une el amor por la música y todo lo que ello conlleva: pasión por discos, artistas, épocas, sellos, conciertos, sus respectivas vivencias y la consiguiente enseñanza que te aportan.

Tina pertenece a ese maravilloso grupo que tengo en Twitter cuyas apariciones siempre me agradan. Desde su ya clásico y buenrollista "Buenos días a tutti" hasta ponerme tras la pista de canciones y bandas que desconocía y que me enriquecen cada día, como buen melómano que me considero. La música es infinita y nunca te acostarás sin conocer un disco más.

Me honra que me haya pedido dejar mi huella en el 10º aniversario de su blog. Poco puedo aportar, creo yo, con la gran cantidad de musicólogos que tiene a su alrededor, pero sí que me gustaría decirle que, jugando con la numerología y esa cifra tan chula y redonda, ella es gente de 10, su gusto músical es de 10, su personalidad y actitud, aunque solo conozca su versión online, me parecen de 10. Por eso y mucho más, Tina siempre en mi equipo. Estoy seguro que en la vida real todo eso está multiplicado... por 10.

Desconozco si alguna vez nuestros respectivos destinos nos harán coincidir de manera presencial, ya que estoy seguro que a base de cerveza, copas y mucho rock podríamos estar horas y horas destripando álbumes, canciones, grupos y solistas. Me encanta tenerla como amiga tuitera y empaparme de lo mucho y bueno que propone musicalmente. 

Hoy no he venido, como suelo hacer en blogs amigos como el de Comunidad del #FFVinilo, a hablar de ningún maxi, álbum, remix ni a pegar la chapa musical con batallas y demás historias. He venido a dejarle mi feedback de manera pública y a agradecerle que me haya invitado a participar de este aniversario y eso hago, dedicarle unas pocas palabras pero muy sinceras, de yonki musical a yonki musical, como ella misma se define.




Llevo varios días rescatando y disfrutando en el coche el álbum "Ten" de Pearl Jam. Te lo dedico a ti, Tina, que eres gente de 10, que mereces música de 10 y que, haciendo uso de un símil futbolero, capitaneas con el dorsal 10 en la espalda, mi equipo favorito de melómanos de Twitter.

Enhorabuena por ese 10º aniversario, a por otros 10 más. Brindo por ello, por ti... y por tutti!

domingo, 14 de noviembre de 2021

GRAZIE TINA

Por mis aficiones he presenciado y participado en varias presentaciones y eventos de un variado número de productos y servicios culturales, por invitación y alguno propio. Lo que manda el protocolo en estos casos si es posible, es, a parte de la presentación y la intervención del autor o autores, las correspondientes loas a éstos y a su producción. 

Diez años solo se cumplen 7-8-9 veces a lo largo de la vida, y por tanto manda el protocolo. 

Lo que empezó en un día gris de noviembre con unos comentarios subidos de tono ante una imagen de Lukas Matsson, si, ese de Succession, ha ido evolucionando a lo largo de estos últimos diez años, ni más ni menos que una década, en un refugio en el que Tina no esconde sus sentimientos, unas veces encontrados otros no, mostrando, en prosa y en verso, lo que opina de literatura, fotografía, cine y series, y, sobre todo de la música, siempre presente la música en ella. Y no solo en el blog, sino también en las redes con ese temita diario que acompaña a ese “buenos días a tutti” que leo y escucho todos los días con un café en las manos y que de entrada alegra el día; o comentado álbumes o LPs, qué bien suenan estas palabras, en #FFVinilo. Y no solo abraza el rock, sino que también el pop, el blues, rhythm and blues, el soul o alguna que otra u otro solista “moñas” (para mi gusto claro) tienen cabida en esta cajita “roja” –de este color la veo yo- que forma del corazón de Tina.

Y le toca a Tina, a Tina Jara. Podemos opinar de lo que escribe, de lo que comenta, de lo que escucha y con ello cada uno podemos hacer un perfil totalmente subjetivo de ella, claro. Es una persona que irradia luz, buen rollo, simpática, amiga de sus amigos, una personalidad a veces frágil a veces fuerte –quién no la tiene así-, en fin, la gran tía que todos querríamos tener cerca. 

Por suerte, Tina decidió, como con su corazón, no esconder su rostro tras un avatar, lo que me permitió reconocerla en una noche, también de un día gris de noviembre, de cervezas y rock and roll, lugar donde todos hemos hecho buenas migas. El encuentro fue leve, rápido y atropellado. Un chocar de vasos, hola tú eres… y tú…. ¿que tal?, qué coincidencia, qué bien conocernos, me gusta lo que escuchas, me gusta lo que escribes, pues hay que volver a quedar más tranquilamente en algún bar, pues si, una foto… Un placer haberte conocido personalmente Tina. 




Y llego la pandemia, la puta pandemia, y lo jodió casi todo… 

Pero todo pasa, como pasan los años, como pasan diez años, con lo cual Tina te pedimos que vuelvas a darle vidilla a “tinasheartshapedboxes” y que no dejes nunca de ponernos un temita con esos buenos días a tutti.

Por mi parte, poco más. Me alegra que hayas contado conmigo para esta fecha tan señalada para ti y recordarte que tenemos pendiente una cita, como canta quién tu ya sabes, para volver a encontrarnos, hablar, bailar, beber…