lunes, 22 de noviembre de 2021

ROADHOUSE BLUES Y TÚ


Odio hacer el cambio de armario, es lo único que detesto de las estaciones, siempre fui un poco desastre, con pocas piezas de ropa voy servida.

Saco el montón y, entre las perchas, encuentro tu camisa de cuadros.

Se paraliza mi aliento.

Cierro los ojos, la huelo y aún puedo sentir aquella noche en Père-Lachaise; ocultos, descalzos, tumbados a los pies de Jim mirando la Vía Láctea girar mientras me acariciabas el pelo y yo dibujaba en tu pecho.

Menuda cover, entre gemidos, dejamos al bueno de James, ya ves, supongo que sonreiría o nos llamaría putos bastardos, no sé.

Él siempre creyó en el amor y yo en la libertad de hacerlo.



Cómo te extraño, joder.


Disculpa si fui extrema en aquella respuesta.

El amor es como una copa de vino, si presionas demasiado el filo te cortas, y yo soy de beber en botella.


Han pasado ya diez años, una pandemia, miles de errores, más madurez. En las redes nos seguimos, aun sin mediar palabra, conocemos nuestros pasos. 

Sigues solo.

Sigo sola.

Qué ganas tengo de verte.


Suelto la ropa. 

No quiero pensar, solo sentir.

Quiero devolverme el sueño, el anhelo, el deseo y dejar la sábana fría.

Necesito nuestro café con canela, aquel tequila de 37% que nos dejaba dormidos.

Recuperar nuestra lluvia, mis rizos en tus manos, mis labios en tu cuello.

Nuestra salvaje canción compuesta en un cuerpo siendo dos y que, con esa melodía desafinada, nos amábamos entre acordes tan perdidos como nosotros.

Nos lo merecemos.


«Fueron kilómetros cantando “Roadhouse Blues” los que me llevaron hasta su puerta.




Por un segundo maldije mi impulso y no llamé, pero abrió.

Pude ver su sonrisa y sus preciosos ojos castaños recitando nuestro verbo.


Apartó un mechón de mi cara, me besó y dijo:

—Ha pasado mucho tiempo, ¿qué me traes?

—Tu camisa y un sí, contigo quiero».


Elena, @aylaka2001.


/Gracias, Tina, felicidades por este magnífico blog ♥️./

2 comentarios:

  1. Los mejores escritos son los que se viven mientras son leídos y puedo decir que he vivido cada letra, signo y cada espacio. Gracias por llevarnos a lo más profundo del sentimiento.

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  2. Muchísimas gracias, Elena por este precioso relato. A veces el camino se hace un poco difícil pero aún creo que se puede. Siempre creo...¡yo también detesto los cambios de armario! Un besaco!!

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