sábado, 13 de noviembre de 2021

¿DÓNDE ESTABAS TÚ... DIEZ AÑOS DESPUÉS?

Por: Anaqueles Abarrotados

El tiempo es perspectiva.

Permite mirar atrás y plantearse preguntas que hace diez años, por poner una cifra contundente en su redonda perfección, quizá ni se nos pasaban por la cabeza. Probablemente las respuestas a esas preguntas conllevarán decisiones que abrirán un nuevo periodo que, a su vez, ampliará aún más nuestra perspectiva. Por eso para volver la vista atrás es necesario, como dijo Neruda, haber vivido. Para valorar en la debida forma el instante en que nos hallemos, conviene concentrar la atención en un momento vital que fuera inicio, punto de ruptura o primer paso, para preguntarnos, por ejemplo... “¿Dónde estabas tú... diez años después?”.

Veamos algún ejemplo revelador...

1963. Diez años después de entrar en las dependencias de Memphis Recording Service (más tarde Sun Records) para grabar un acetato como regalo para su madre, Elvis Presley andaba inmerso en la filmación de películas y grabación de bandas sonoras de dudosa calidad como “It happened at the world’s fair” o “Fun in Acapulco”. Su resurrección musical en el legendario “68 Comeback Special” aún quedaba lejos.

1966. Diez años después de publicar su primer libro de poesía, Leonard Cohen publicó un poema titulado Suzanne que se inspiraba en la esposa de un amigo escultor. Frustrado por el escaso éxito de sus esfuerzos como escritor, Cohen se trasladó a NY para probar suerte como compositor y cantante. Aquella Suzanne que te llevaba a su casa cerca del río abrió la cara A de su primer disco.

1969. Diez años después de formar su primera banda adolescente, los hermanos Tom y John Fogerty rompían todas las reglas del mercado con su explosividad compositiva lanzando tres álbumes el mismo año, ya como Creedence Clearwater Revival. Los tres infalibles para levantar cualquier día malo. La gente del pantano sabe como hacerlo bien...

1972. Diez años después de su primer concierto en el londinense Marquee Club (sin Bill Wyman ni Charlie Watts y con Brian Jones bajo seudónimo), The Rolling Stones publicaban el monumental “Exile on Main St.”. Las razones de su exilio en Francia fueron eminentemente financieras, pero aquella prosaica (y estupefaciente) “huida hacia adelante” derivó en una obra maestra.

1977. Diez años después de publicar su primer disco, David Bowie daba el enésimo salto mortal de su carrera. La asociación con Tony Visconti y su nueva residencia de Berlín Oeste, dieron lugar en un mismo año a Low y Heroes (parte de la llamada trilogía de Berlín que completaría Lodger) y la producción de The idiot de Iggy Pop. Experimentación y vanguardia, puro arte.

1979. Diez años después de publicar Song to a seagull, su LP de debut, Joni Mirchell se reunió con el contrabajista Charles Mingus, al que había rendido homenaje en la portada de su último disco. Él renegaba de las etiquetas del jazz. Ella dejaba atrás la de reina de los hippies. De su colaboración solo podía surgir un disco de vanguardia, memorable e imperecedero que, lamentablemente, Mingus no llegó a ver publicado.

1983.  Diez años después de darse a conocer con Greetings from Asbury Park NJ y cargar con la responsabilidad de ser el (supuesto) nuevo Bob Dylan, Bruce Springsteen se hallaba en plena grabación de Born in the USA. Su madurez compositiva había quedado más que confirmada y con el oscuro Nebraska acababa de desafiar las leyes del mercado musical. Era hora de seguir liberando demonios sin reñir con la industria.

1984.  Diez años después de publicar su primer sencillo I’m burning/Johnny B. Goode, Toño Martín decidió dejar de formar parte de Burning y la banda tuvo que plantearse si seguir o no sin su personalísima voz. El resultado fue Noches de Rock and Roll, el primer LP de Burning en el que Pepe Risi y Johnny Burning asumían el papel de vocalistas. ¿Uno de sus mejores discos? ¡Sin duda!

1984.  Diez años después de que la idea de formar un grupo rondara por su cabeza, Joan Jett regrababa con The Blackhearts el single que dio a conocer a The Runaways, su mítica primera banda. Cherry Bomb (ahora dentro del LP Glorious Results of a Misspent Youth) volvió a ser un éxito, demostrando que a veces conviene echar una mirada atrás y recapitular sin perder de vista el futuro.

1985.  Diez años después de formar The Heartbreakers, Tom Petty publicó junto a ellos el LP Southern Accents. Quizá no sea su disco más célebre, lanzado poco antes del espaldarazo definitivo de Full moon fever de Petty en solitario. Sin embargo contiene perlas como The best of everything que, personalmente, después de su partida no puedo escuchar sin sentir un aguijonazo en el corazón.

1987.  Diez años después de publicar su disco de debut con Mink DeVille, el líder, cantante y principal compositor de la banda iniciaba su andadura en solitario bajo su propio nombre de guerra: Willy DeVille. Para ello contaría como productor de su primer LP (Miracle) con Mark Knopfler, junto al que ese mismo año quedaría a las puertas del Óscar con la canción Storybook Love (de la BSO de “La princesa prometida”).

1988.  Diez años después de obtener un hit planetario con la canción Sultans of swing de su primer LP, Dire Straits atravesaron un largo periodo de inactividad como banda que abarcaría de Brothers in arms a On every street. Para mantener vivo el nombre del grupo mientras se planificaban los siguientes pasos, publicaron el recopilatorio (de celebérrima portada) Money for nothing.

1988.  Diez años después de romper moldes con W.C.? y aquel primer disco que nos invitó a vender al alma al despiadado y sin escrúpulos Rey del Pollo Frito, Ramoncín publicó Fe ciega. Aunque todo estaba a su favor el respaldo de discográfica y público no fue el esperado tras el éxito de La vida en el filo y Como el fuego. Aunque pronto llegaría el directo Al límite, la figura de Ramoncín empezaba a desdibujarse...

1991. Diez años después de publicar el mítico EP compartido con Parálisis permanente, los madrileños Gabinete Caligari grabaron en Londres el LP Cien mil vueltas. El enorme éxito de algunos temas de sus anteriores discos y ciertas etiquetas de las que no pudieron desprenderse (¡ese sambenito de rock torero!) hicieron que el nuevo sonido que buscaban (con Phil Manzanera como productor) tuviera una acogida tibia.

1993. Diez años después del accidente que nos privó de talento de Eduardo Benavente, Ana Curra seguía buscando luz en la oscuridad que siempre ha caminado a su lado. La partida del batería Toti Árboles la llevó a aliarse con otros amigos como Alaska o Manolo UVI bajo el nombre de Los Vengadores para grabar un EP en su memoria: El regreso de tus superhéroes. Ana Curra, reina punk, ave fénix, siempre resurgiendo.

1994. Diez años después de dar sus primeros pasos como trío, Héroes del Silencio se hallaban en la cúspide de su éxito tras girar por Europa y América. El siguiente paso debía calcularse con cuidado y para ello se aislaron en el Pirineo Aragonés, cerca de Benasque, donde la intimidad y la reflexión dieron forma al que sería su último LP: el explosivo Avalancha.

2021. Diez años después de publicar un apasionado primer post dedicado al actor Alexander Skarsgard (porque, todo hay que decirlo, no solo de música y boquerones vive nuestra querida Tina), sus cajas en forma de corazón siguen descubriéndonos su trocitos más íntimos para sacarnos una sonrisa cómplice o alguna lágrima emocionada.

La pregunta es: pasados diez años... ¿ahora qué?

Lennon dijo aquello de que la vida es lo que te ocurre mientras estás ocupado haciendo otros planes. Por eso, cuando uno menos lo espera, encuentra un nuevo rumbo como Leonard Cohen; o, como Joni Mitchell, a una persona que hace que todo el universo gire en otro sentido; también puede que no logremos mantener la conexión como Ramoncín o Gabinete Caligari; entonces sería cuestión de pararse a reflexionar como Dire Straits o Héroes del Silencio, aunque implique morir de éxito; eso podría hacernos sentir perdidos, lo que precisamente es necesario para poder encontrarse, como Elvis Presley; la mejor forma de hacerlo sería trazar la nueva ruta tomando como referencia el punto de partida, como Joan Jett; o romper con la tripulación y dibujar un nuevo mapa del tesoro como el bucanero Willy DeVille; también podríamos buscar un lugar cómodo desde el que se nos permita de vez en cuando alzar la voz como Springsteen, o hacer frente a la adversidad como The Rolling Stones y Burning para dar lo mejor de nosotros; o darlo simplemente porque sí, porque el cuerpo lo pide y el talento lo permite, como los hermanos Fogerty; lo importante es no quedarnos quietos y no dejar la vida pasar... 

La clave es darse cuenta de que, en caso de caer, lo bonito es saber volver a subir y rodearse para ello de buenos amigos como Ana Curra. Seguir nadando, como los delfines nadan en el mar, y reinventarse como David Bowie. Ser héroes, al fin y al cabo, aunque sea solo por un día.

Y eso, nuestra Tina sabe como hacerlo.

El abanico de posibilidades que se abre para las Cajas en forma de corazón de Tina después de diez años de andadura es enorme. Sinceramente, no creo que se disipe ni que pierda el norte. Tampoco creo que abandone ni que dé un volantazo de 180 grados. Dudo que se anquilose en la nostalgia, porque en sus textos hay inquietud, curiosidad, ilusión y mucha alma sedienta de combustible. Haber visto su rostro sonriente cruzado por el rayo bicolor de Aladdin Sane me hace pensar que, al contrario, seguiremos destapando nuevas cajas. A veces las imagino unas dentro de otras, en un inagotable juego de brillantes y luminosas matryoshkas. Y, por supuesto, la veremos siempre rodeada de buenos amigos.

Cuando pase cierto tiempo y podamos preguntarnos “¿Dónde estaba Tina... después de diez años?”, miraremos a este preciso momento y responderemos que lo mejor aún estaba por venir. Lo que sí es seguro es que, cada vez que comparta un nuevo fragmento de su alma y la vierta sobre nosotros, igual que Tom Petty, nos arañará un poquito el corazón.

Y eso, eso es lo mejor de todo.

“The Best of Everything” (Tom Petty and The Heartbreakers)



viernes, 12 de noviembre de 2021

MIENTRAS SUENA NUESTRA CANCIÓN

 

Sentado en nuestro sofá de un lugar ajeno,

suena nuestra canción, como tantas veces había hecho.

Pero ahora, el sitio de al lado está vacío.

No compartes conmigo la sonrisa al cantar alguno de sus versos.

 

Mientras sigo sentado aquí pienso dónde estarás.

Si aún recordarás a la persona que te cogía de la mano y te decía que todo iría bien.

No sé, si aún pensarás en los lugares por los que nuestros pasos nos llevaron.

Mientras sigue sonando nuestra canción.

 

Yo sigo sentado, esperando que acabe, incapaz de susurrar uno sólo de sus versos.

Cierro los ojos, pienso que estás aquí, a mi lado.

Mirándome y pidiéndome que los abra para que te pueda mirar.

Pero sigo sentado aquí solo mientras sigue sonando nuestra canción.

 

Abro los ojos, tú no estás, pero te siento aquí.

¿Recordarás nuestra canción como lo hago yo?

A lo mejor ya la has cambiado por otra, o simplemente la habrás olvidado.

 

Yo mientras seguiré aquí sentado en nuestro sofá,

Ya que mientras siga sonando nuestra canción seguirá siendo nuestro.

Y mientras no te olvide, seguirá siendo nuestra canción.

Y hasta que el último recuerdo no me abandone seguirá siendo nuestro lugar ajeno.

 

Es el momento de marcharme, no sin antes esperar que acabe de sonar.

Decir adiós para levantarse e irse.

Esperar que una mano me retenga y me pida que me quede, que no me vaya.

Pero esta vez, nadie me retiene.

Me voy con un “hasta luego” , tal vez vuelva…

Doy diez pasos tras abandonar el lugar ajeno y miro al cielo.

Es de noche, está oscuro, así que nadie es testigo de cómo tras andar diez pasos… lloro.

Mientras espero que en algún otro momento, vuelva a sonar nuestra canción.








jueves, 11 de noviembre de 2021

MIS MUJERES

 

Mis mujeres.

        Mi vida gira alrededor de maravillosas mujeres. Valientes, fuertes, inteligentes… Siempre he volado por encima de los días del calendario con ellas, de su mano y siempre me han dado todo lo que necesitaba. Las quiero, respeto y sobre todo las admiro. En este mundo siempre han navegado en contra del viento, con una mochila cargada de prejuicios y aún así siempre han dado lecciones al mundo. A mí me gustan las mujeres fuertes, aquellas que se valen por si mismas y sobre todo aquellas que no se conforman con los roles que les impone la sociedad.

        Pues como una de esas mujeres me ha pedido que escriba, escribiré sobre mujeres, mujeres que a mi me inspiran, que me calman, me animan, me estimulan y me hacer brillar con su música. Esa música que alimenta el alma y sin la que no podríamos vivir algunos. También ellas han luchado contra la marea en un mundo dominado por hombres, gestionado por hombres y pensado para hombres.

        Voy a comenzar con una grande. Hace no mucho me sumergí en “What Happened, Miss Simone”, un estupendo documental sobre una de las mas arrolladoras figuras de la música. Talento atormentado con una fuerza salvaje, que la llevó a firmar algunos de los directos mas apabullantes de la historia de la música contemporánea. Se sobrepuso a los malos tratos, a una enfermedad mental, fue activista y sobre todo fue MUJER.  Se me ponen los pelos de punta que la escucho en el impresionante I PUT A SPELL ON YOU, canción de 1956 de Jay Hawkins, una canción versionada por grandes como la CREEDENCE, Annie Lennox, Van Morrison… entre otros. Me hechiza y me transporta al sentimiento desgarrado. Mil canciones, mil momentos como ese lamento a la libertad que le daba esquinazo en  I WISH I KNEW , de su actuación en el festival de Jazz de  Montreal en 1976. Un festival donde interpretó este MY BABY JUST CARES FOR ME, ya después de su larga desaparición de los escenarios debido a sus problemas de salud.





        Para continuar recordaré a Dolores O´Riordan, la frontwoman de The Cramberries. Una de las voces mas espectaculares que habrá sonado jamás y que me acompañó en mi despertar adolescente, con sus agudos y sus quejidos. Un portento también marcado por su lado oscuro, que no pudo gestionar su sensibilidad y acabó suicidándose trágicamente. Deja canciones omnipresentes en imaginario colectivo como la conocidísima ZOMBIE, de su segundo LP “No need to argue”, aunque mi favorito es  el tercero, “To the Faithful Departed”,  el que nadie reivindica  y tiene brutalidades como SALVATION o la poco conocida BOSNIA, un himnazo.

        Como escribir sobre mis mujeres de la música sin hablar de la maravillosa Debbie Harry, al mando del micrófono de Blondie, esa banda no muy encasillable entre el Punk y el New Wave, que te dejaba ojiplático con ese derroche de espectáculo, intensidad y Glamour. Ahí queda “Parallel Lines”, uno de los 500 mejores discos de la historia según The Rolling Stone, con joyas como HEART OFF GLASS, ATOMIC o mi favorita, mestiza THE TIDE IS HIGH.

        Poniéndonos un poco mas internacionales y con un giro de estilo, tengo que hablar de la gran revolucionadora del Fado Portugués, Mariza. Un animal vocal con una arrolladora presencia escénica, que te hace vibrar sin piedad con un género de entrada melancólico, pero que ella eleva a la cumbre de intensidad. Con “Fado en min” revolucionó el género y ya nunca más podrá hablarse de Fado sin decir su nombre. En CONCIERTO hace que te salten los fusibles. Yo nunca puedo escuchar  GENTE DA MINHA TERRA sin emocionarme.
         Mucho mas al norte encontramos a Björk esa menuda gran estrella de ojos rasgados. Puso su pequeño país volcán en el mapa y es y siempre será la mas grande. Vanguardista e inequívocamente única, nos maravilló desde su etapa con Sugarcubes hasta su ascenso al trono mundial con “Debut”, un álbum redondo del que yo destaco VIOLENTLY HAPPY. Siguió creando siempre con un gran espíritu experimental álbumes como “Post” con la preciosa ISOBEL,  “Telegram” o el muy experimental “Homogenic”. En 2000 saca “Sealmsongs”, banda sonora de “Dancer in the dark”, esa maravillosa película de Lars Von Trier con nominación al Oscar incluida por I´VE SEEN IT ALL, interpretada con Tom York. Desde entonces no para de regalarnos bellezas como COCOON, incluida en “Vespertine” o The Dull Fame of Desire y My Juvenile, incluida en “Volta” y en la que con mi adorada Anohny (en ese momento Anthony Hegarty) te hace levitar en una épica sonora inalcanzable por la mayoría de mortales. Björk nunca ha dejado de experimentar, de colaborar con lo mas granado y  vanguardista del panorama y siempre nos sorprende. Es genialidad pura.

        En los últimos años, y ya poniendo el ojo en España tengo que mencionar a La Bien Querida, que revuelve mis entrañas. No se que será, pero no me deja de visitar cada pocos meses con su encendida apuesta Indie por cantar al amor. Supongo que si le gusta a J (Los Planetas) a mi también. “Fuego” es un discazo, con sus giros electrónicos y temas aflamencados donde me hace sonreír, sentir y volar con DINAMITA, o soltar la lagrimita con LOS JARDINES DE MARZO.

        Y para terminar voy a nombrar a mi último descubrimiento, Mia Berrin, la jovencísima líder de Pom Pom Squad, una banda garajera, con reminiscencias noventeras que nos recuerda a Courtney Love con Hole. Han editado recientemente su primer álbum “Death of a Cheerleader” del que yo destacaría LUX. Veremos como madura esta propuesta.

        No están todas las que son, pero si son todas las que están. Me dejo grandes figuras, pero estas son las que me han venido tal día como hoy y son maravillosas como Tina, dan luz.


miércoles, 10 de noviembre de 2021

EL AMOR ES UN MISTERIO






Correremos por las calles,
gritaremos tú y yo,
que el amor es un misterio,
y que importa solo a dos...


Llegó a casa cansada y con el pelo revuelto por el dichoso Nordeste, empeñado en acariciar bruscamente su melena recién alisada.

Subió a su habitación y comenzó a quitarse la ropa.

Primero la chaqueta gris del dolor y desencanto. Lentamente, fue desabrochando uno a uno los botones de nácar y tristeza de la camisa y no pudo evitar estremecerse cuando la falda de pura decepción virgen se deslizó por sus muslos y se instaló perezosa sobre la alfombra.

Tumbada sobre la cama, lanzó al aire los zapatos de tacón en los que se encaramaba cada día para mirar el mundo desde arriba y no dejarse caer en la rutina de la desesperanza.

Con cuidado, depositó sobre la silla el sujetador que además de los pechos le abrazaba el alma y la sonrisa. Y por último, las braguitas de algodón blanco que besaban sus caderas y el rincón absoluto de la vida y el placer.

Así, desnuda y sin el disfraz de distancia e indiferencia que había cosido pacientemente noche tras noche, se metió en la ducha.

Dejó correr el agua muy caliente. Sí, ya sabía que no era bueno para la piel, ni para la circulación, ni para mantener firmes sus glúteos que se resistían (todavía) a sucumbir a la fuerza de la gravedad. Pero no podía soportar el agua fría. Odiaba el frío. A pesar de haber vivido en un iglú durante diez largos e interminables meses...

Fue repasando en silencio las palabras, las pausas, todo lo que quería contarle, todo lo que necesitaba decirle, todo lo que debería haberle dicho si el silencio no hubiese anidado en sus labios y en su alma.

No podía. No era aquello lo que quería. Luchó contra sí misma, se rebeló, no, no, no... pero era imposible. NO. No eran esas las palabras, no, no. NO.

Entonces supo el motivo. Supo por qué no era capaz de hacer volar la cometa de sus manos, por qué no era capaz de seguir el remolino de su pelo ni el ritmo de su danza


Y decidió exfoliarse el corazón...

Raspó con un guante de crin los recovecos, las aristas, los recónditos rincones de ese órgano maltrecho que latía como loco, desbocado y febril. Frotó y frotó, hasta que el dolor fue insoportable.
Sus lágrimas se mezclaron con las gotas que la ducha le escupía en la cara y la bañera se fue llenando de las pequeñas partículas de orgullo que caían desde su pecho y se estrellaban contra el suelo.

Se sintió ligera y libre. Al fin...

El pelo mojado lamía su espalda desnuda cuando empezó a escribirle una carta a la luz de la luna llena y el amanecer la sorprendió dormida sobre un folio blanco, en el que solo había escrito dos palabras...


Te




quiero





LUZ CASAL/ BESARÉ EL SUELO



martes, 9 de noviembre de 2021

A POR OTROS 10, TINA


A la vez que imploro a Calíope que me ilumine, os diré que uno, en su propio blog, tiene total libertad para escribir lo que le viene en gana. Sin embargo, cuando es requerido para hacer lo que se viene a llamar una colaboración en casa ajena, bueno, la verdad es que el hecho supone una presión añadida complicada de sobrellevar porque, a poco responsable que quiera ser, uno se siente obligado a dejar por escrito algo que no le haga sentir ridículo, interese a los posibles lectores y –lo que es más peliagudo– sea del agrado de quien le ha hecho el encargo. La situación provoca miedo y vértigo. Y es que, a ver, ¿de qué coño escribo para resultar medianamente ocurrente a la hora de felicitar el décimo aniversario de un blog? 
 
Así, la primera decisión que uno debe tomar es si acepta la tarea o si inventa alguna excusa burda para huír del marrón. Vamos, sí o no, o lo uno o lo otro. Es entonces cuando uno cae en la cuenta de que tiene dos opciones y de que 2, en binario, es 10. Y uno le echa imaginación y comienza a hilvanar ideas sin demasiado criterio. 
 
Y resulta que el 10 es la base del sistema de numeración decimal que utilizamos cada día, 10 es el número de la perfección y el orden divino en la Cábala y 10 eran los mandamientos de las tablas de piedra que Dios entregó a Charlton Heston. 
 

De igual forma, 10 era el total de canciones que llevaba el Aladdin Sane, sexto álbum de David Bowie y un dato que no tengo ni idea de cómo me ha venido a la cabeza al escribir estas líneas ¿eh, Tina? 10 eran también los negritos –o los pequeños indios– de Agatha Christie y 10 era el número mágico –He visto cosas que vosotros no creeríais, atacar naves en llamas más allá de Orión y un 10 en el ejercicio de comentario de texto– que ansiábamos encontrar en los exámenes en nuestra época de escolares. 
 
10 también fue el sencillo título de la película de Blake Edwards que convirtió en mito erótico en los 80 a la californiana Mary Cathleen Collins, a quien todos conocemos como Bo Derek, y el número que dio nombre al sello 10 Records Ltd. que editó por ejemplo a Gary Moore o al Sign of the hammer de los neoyorquinos Manowar, que a su vez tenían en ese disco un tema titulado All men play on 10, juego de palabras que hacía tanto referencia a su discográfica como al volúmen de sus amplificadores. 
 

Llegado este punto, uno no puede por menos que exclamar un sonoro ¡me cago en 10! cuando se da cuenta de que aún no ha escrito sobre lo más importante, que –como he dicho al principio– no es otra cosa que felicitar a la autora de este blog en el que, cuando su corazón se lo pide, esta insaciable devoradora de boquerones en vinagre vierte sus pensamientos poéticos aderezados con música desde un lejano 15 de noviembre de 2011 en el que abrió las puertas de su alma a Blogger. Y esa es la verdadera razón por la que Tina me pidió amablemente que le escribiese unas palabras. No podía negarme, así que disculpad el rollo. 
 
@KingPiltrafilla

lunes, 8 de noviembre de 2021

POCO ANTES DE QUE DEN LAS DIEZ

Te levantarás despacio

poco antes de que den las diez

y te alisarás el pelo

que con mis dedos deshile...

Así comienza "Poco antes de que den las diez" uno de los temas más veteranos de ese icono musical y social que es Joan Manuel Serrat, quizá uno de nuestros mejores embajadores en el mundo. He querido comenzar con él este homenaje a Tina y al décimo aniversario que cumple este diario digital y hacerlo con el propio estilo, con el que nuestra amiga virtual ( para muchos y presencial para algunos afortunados) ha estado compartiendo sus emociones, sensaciones, vivencias, alegrías y nostalgias. Y por supuesto, escribiendo plasmando sus gustos musicales, con los que creo que nos ha influenciado, en mayor o menor medida, a todos los que nos hemos acercado hasta aquí.  

No es en absoluto sencillo compartir públicamente los resortes del alma con el "tino" que Tina ofrece en las entradas de este blog, que como digo me recuerda mucho a aquellos diarios antiguos donde se escribían las experiencias vividas, las emociones, las decepciones, la felicidad, la nostalgia de tiempos pasados o las esperanzas de los tiempos por llegar. Con la salvedad de que a aquellos diarios solo podía acceder su dueño y en el blog se tiene la valentía de mostrarse al público en cada momento. Porque detrás de cada una de esas entradas, hay un estado de ánimo puntual, concreto que nos dice mucho de su autora. Y como aquellos antiguos diarios, que la gran mayoría no pasábamos de escribir más allá de la primera semana o como mucho el primer mes, Tina lo ha hace durante diez años, ni más ni menos. 

Es por todo ello, y por resistir al impacto de las cambiantes nuevas redes sociales (que si twich, que si twoch, instagram, etc...) que conviene que celebremos y valoremos esta puertecita al corazón de Tina como merece. Es cierto que nos molaría a todos, que la autora se diera un poquito más de vida en publicar entradas más a menudo (¡cómo disfrutamos allá por 2018!) aunque también esa periodicidad tan extensa hace que disfrutemos aun más sus nuevas entradas, como aquellas primeras cintas que nos aficionaron a la música que literalmente las "quemábamos" porque internet ni existía y tampoco teníamos discos nuevos cada trimestre. 

Este blog ya ha cumplido ¡¡¡diez años!!! y me encantaría que como poco tenga tan dilatada trayectoria como la de Joan Manuel Serrat (y si puede ser con tanto contenido, mejor que mejor) por el fondo y la forma, porque con la pasión, ternura, soledad, escepticismo, sexo, celos, tristeza o reencuentro que transmiten las entradas de Tina nos sentimos muy identificados.

Así que desde aquí, poco antes de que den las diez vueltas al sol en esta bitácora, aprovecho el honor que me concede Tina de escribir unas líneas para felicitarla por estos diez años de andadura, y espero que sean muchos más. Eso sí, espero que lo celebremos algún día en persona porque nos ha resultado imposible en todo este tiempo, y como bien escribe en una de sus entradas de este 2021 "sigamos siendo personas que pasa la vida" y me parece un consejo muy acertado en este mundo raro y atropellado en el que vivimos. Nunca olvidemos que hay que vivir, como los protagonistas de la canción de Serrat. 

Tu madre abrirá la puerta

Sonreirá y os besaréis 

La niña duerme en casa

Poco antes de que den las diez.





domingo, 7 de noviembre de 2021

DIEZ AÑOS DESPUÉS



La vida y sus carambolas son la causa de que hoy est
é celebrando, infinitamente agradecida por la invitación, los 10 primeros años de rodaje de este maravilloso blog, que aúna magistralmente palabras y música, mis dos amores vitales.

 

            La suerte de cómo llegué a él vino de la mano de Twitter, donde comencé mi andadura un 11 de noviembre de 2011 sin tener ni idea del por aquel entonces incipiente mundo de las RRSS. A pesar de su mala fama de ser un lugar lleno de haters y males varios, yo diría que es como la vida misma : todo depende de con quién decides pasar tu tiempo. Para mí, siempre ha sido un lugar de aprendizaje, diversión, que me ha dado la posibilidad de conocer a buena gente, que la mayoría de las veces desprende sabiduría y buenrrollismo en cada tuit, cita o retuit que publica. Y así conocí a Tina y su blog. Gracias a Twitter. Y así he prestado atención a buena música que de otra manera hubiese dejado pasar de largo, he reflexionado sobre palabras llenas de emocionante honestidad y, he de reconocer, he salivado de vez en cuando ante la foto de algún lindo boquerón.

 

                  Parafraseando un famoso tango, diré que 10 años no es nada, pero… ¡Ay, cómo hemos cambiado! Sin duda, somos más viejos; probablemente, más sinceros; diferentes, pero, a la vez, iguales. Últimamente, un poco derrotados, eso sí.

 

            Y ahí sigue ella, la música, atemporal fiel compañera de viaje, incluso cuando vienen curvas y hay baches, como en esta pandemia que seguimos padeciendo. Por todo eso y mucho máes que unos cuantos siempre hemos cuidado con mucho mimo esa amistad, por ser conocedores de que no sabemos vivir de otra manera.

 

            Así que, 10 años después, levanto mi copa por las próximas publicaciones que vendrán y por las musas que inspirarán bellas melodías, que nos recordarán que siempre es mejor reír que llorar y cantar a que se calle el cantor porque, si no, nada nos quedará.

 

¿Un bailecito?              

 

            ¡Salud, Tina¡Y Que Dios Reparta Suerte! 






sábado, 6 de noviembre de 2021

EN LA ESTACIÓN...

 

En la estación…

 


Ser amigo de sus amigos no era solo una anotación en su perfiles de redes sociales. No le importaba echar una mano, incluso aprendió a disfrutar de ello. Disfrutar queriendo, mimando.

Siempre con prisas, eso sí. Se dirigía apresurado a la estación del tren de alta velocidad, a recoger a una muy buena amiga, que llegaba de un encuentro amoroso. Apoyo logístico a una historia de amor, la de su amiga, que en la madurez había encontrado a su Romeo, y él se sentía, gustosamente, el ama de llaves de Julieta, como colaborador necesario en la historia.

Aparcó el coche en el primer hueco que encontró, y salió disparado a la puerta de llegada. Resoplando, frenó de golpe, ante las puertas de cristal, que empezaban a escupir viajeros con cara de cansados.

Un señor que abraza a sus nietos, la adolescente recibida por sus padres y un hombre solo, maletín en mano y la prisa como software básico.

Un cálido goteo de emociones y encuentros, cortado de repente, como por un hachazo, con la aparición de una mujer deslumbrante. Entre tanto color pastel, se hizo presente el incendio de los colores, el de la vida viva. Melena rubia desafiante, peinada hacia atrás, porque no hay duda que le toque un pelo. Ojos y piel más bien claros, características indudablemente europeas. Rasgos fuertes, hoyuelos en las mejillas, una mirada de brillo atómico y unos labios encarnados, que bien podrían ser las puertas del infierno. Contenida en un traje chaqueta gris marengo oscuro, mostraba medias negras de rejilla y unos zapatos de talle alto, rojo fuego, a juego con la boca. Una determinación al andar que excitaba al aire. Resplandeciente.

 La señora parecía ir decidida y determinantemente hacia él, como tirada por un hilo de ganas de llegar. El asombro que empezó por ser insignificante, creció progresivamente con cada décima de segundo. Empezaba a estar bajo el influjo del denso perfume de la dama. Atrapado en un hechizo invisible, paralizado, tal cual un sueño sabiendo que no lo era. Olía a lujo, bienestar y lujuria, muy intensamente. La fruta a punto de estallar.

Se abalanzó sobre él, y con sus dos brazos, le rodeó como si le fuera la vida en ello. Le beso en los labios, contundentemente. Si hubiera dispuesto de una sola décima de segundo libre, hubiese deseado desaparecer, aunque se sentía más próximo a estallar.

- Marcel, por fin mío, tengo tantas ganas de ti… -  Le susurraba al oído, con un ligero acento francés, que convertía a las erres en híbridos de ges. Margg-sel…, se deslizaba desde su boca, la de ella, hasta el oído, allí pegado, el de él.

Sucedía todo muy rápido y parecía aún más lento. Ni siquiera parpadeó. Hipnotizado, se dejaba arrastrar por aquella mujer, que se había agarrado a su brazo como si quisiera hacerlo suyo. El golpe frío de la noche acrecentó la percepción de realidad. Aquella mezcla de fragancia, calor y deseo feroz que le había atrapado, le llevaba en volandas por sobre la acera, en dirección al parking.

- ¿Me llevas a tu casa amor, o antes quieres comer algo? - Seguido de una inmensa carcajada. Se la veía feliz, exultante, rebosante y más en comparación a la parálisis mental de él.

- ¿Dónde has dejado el coche? Me muero por comerte, vengo con hambre acumulada. Vértigo mezclado con escalofrío. Su sexo que se sumaba a la fiesta endureciéndose, más y más, y él, gritando histérico, en la sala de mandos. Un cerebro mermado contra una lujuria desatada. Todo parecía precipitarse por un desfiladero tan real y placentero, como absurdo. El pánico combinado con el apetito le distorsionaba la objetividad. Poca sangre ya en la cabeza.

- ¿El coche? Aquí mismo, el primero… - En un segundo que apenas sucedió, estaba apoyado en su propio vehículo. Visibles, pero fuera del foco de la farola, la dama agachada, intentando desabrochar su cinturón con los dedos, ayudándose de los dientes. La furia no se detiene así como así, y sus pantalones apenas opusieron resistencia. Su miembro erecto, contenido por los calzoncillos, fue el poco obstáculo en el camino.

Ahora sí, con la boca y los dientes, le marcó la polla, aún protegida por la tela íntima. Un mordisco de cariño. Una materialización de la codicia carnal. Y los dedos de las uñas rojas lo liberaron, y la liberaron. Erección en plena noche y al aire. Tensión de la carne.

- ¡Por Diooos! – Un estruendo rompió el aparente silencio. La señora salió despedida, hacia atrás, sobresaltada, disparada. Aparentemente asustada, quedó en el suelo, sentada, con las piernas abiertas y las manos apoyadas en el asfalto. Un mohín inmenso de asco, y la ausencia de bragas, a la vista. Las medias coronaban únicamente sus muslos, blancos, de hermoso mármol.

- ¡Esto no puede ser! ¡Tú no eres Marcel, no puedes serlo con esa polla! A dónde vas con eso, cariño. Qué lástima… -

Desde la distancia, un automóvil grande, acertaba a colocarlos en su haz de luz, mientras les daba ráfagas. La mujer reaccionó, se recompuso en un santiamén, y se dirigió rápidamente hacia el vehículo camuflado en la oscuridad. – ¡Qué ridiculez! ¿cómo puedo haberme confundido? – Salpicando risas histéricas.

Gestionó la perplejidad tan bien como supo. El primer pensamiento articulado fue el de subirse los pantalones, y el segundo respirar. Una vez más, el frío le dio el bofetón imprescindible para volver al continuo real. “Tampoco era para ponerse así. Hasta hoy no había tenido queja. El tamaño está sobrevalorado...” Por suerte disponemos de un mecanismo mental ancestral de consolación.

- ¿Y Noé? ¿Estará esperándome? No me va a creer, ¿quién se va a creer esto?...

El tiempo había estado esperándole, su amiga también, en la acera, junto a su maleta, con una inmensa sonrisa y otra perplejidad minúscula, muy distinta.


viernes, 5 de noviembre de 2021

VIVA LA-TINA (ANIMADA CON UNA CUENTA ATRÁS)

Siempre he adorado jugar con las palabras. Desde chiquito. Cogía una palabra y la conjugaba de mil maneras, la rimaba, la escondía, buscaba otras mayores que la contuvieran, que la escondieran, palabras diversas de significado y uso. Cuando conocía a alguien, hacía cabriolas con las letras de sus nombres, las usaba de acrónimo, inventaba poemas con sus iniciales. Un loco de las letras. Y hoy, en esta celebración decadecente (por lo de década) quiero jugar con Tina.

Hay muchas palabras que comienzan con estas cuatro letras. Me ha encantado descubrir que, en Costa Rica, llaman tinamaste a las tres piedras que forman el fogón y sostienen la olla: piénsalo Tina, contienes el fuego y sostienes el sustento. ¡Qué metáfora tan hermosa del trabajo! Por supuesto, tenemos la tinaja, recipiente de barro, grande, cuya forma peculiar femenina es inconfundible, más ancha en el centro, en las caderas, y más estrecha en el pie y en la boca. ¿Acaso no es tu cuerpo una suave tinaja? Existe otra magnífica: tinado, que significa cobertizo, generalmente para la guarda de animales. La casa, el hogar, Tina, la protección, de madera siempre, también tiene tu nombre. Y eres también alimento: tinapá, el pescado seco y ahumado. Cierro con mi favorita, tu mismo nombre, tina, que me arrastra a la infancia. En mis veranos, en la casa de los abuelos, en mitad de La Mancha, el único modo de bañarse era en una tina, una especie de cubo gigante donde cabíamos de pie hasta la cintura y sentados hasta el cuello de agua. Ahí nos quitábamos, día sí, día no, el polvo, en un aguachirri calentada al sol de agosto y con una pastilla de jabón rasposa. Tina en su tina.

También disfruto jugando con la música. Cambiándola, combinándola, enredándola, engañándola. Y, cómo no, voy a dedicarte, también, unas cuantas canciones, una cuenta atrás, en realidad. Once canciones, una por cada tirón de orejas decadético, y la de regalo. Que trae buena suerte para podernos encontrar en tu próximo blogpleaños.

Viva la-Tina

Diez 10

El amor sucio, violento por lo precipitado, amor rápido de juventud, de calentura, diez segundos más hacen falta, cuidado con él.


Nueve 9

A veces no bastan siete vidas, Tina, nos van arrancando una a una, y casi necesitaríamos nueve, como en la canción, nueve vidas para llegar a ti, para vengarme, para volver a comenzar.


Ocho 8

Qué curioso es el amor, como trasmuta el mismo hilo del tiempo, se nos hacen cortas las horas, los días, las semanas al lado de quien amamos: estaría contigo ocho días a la semana.


Siete 7

El amor de verano, el encuentro que se escurre, solo siete días libres y no te alcanzo, viernes, me besas, sábado, se acaba. Qué hermoso recuerdo. ¿Has tenido algún amor de verano? ¿Algún verano amoroso, Tina?


Seis 6

En la vida hay que salir a la carretera a ganarse el sustento. Y pagarse los vicios. Trabajar no es un placer, por mucho que te guste tu trabajo.


Cinco 5

Y de vicios y fiesta hablo ahora. Cuando hay ganas sobra las excusas. ¿Qué hora es? En algún lugar son las cinco de la tarde, el sol empieza a declinar y ponme algo que vamos a liarla. A todos nos ha pasado.


Cuatro 4

¿No te has despertado de madrugada preocupada por algo? A las cuatro de la mañana. Como en la canción, por un problema amoroso, quizá. La duda, el miedo. Quién sabe. A veces pasa.


Tres 3

La maternidad (la paternidad) puede ser la experiencia mágica de la vida. Una canción a las hijas, a los hijos, unos versos a lo mucho que dan y a lo mucho que quitan.


Dos 2

Tú ya sabes, Tina, que en la vida no siempre se consigue todo lo que se desea. Quizá sonreír y conformarse cuando consigues casi todo sea un buen consejo. Aunque "eso" que falta sea, en realidad, lo importante.


Uno 1

Qué tendrán los músicos con las madrugadas y los corazones rotos. Que tendrán las personas con querer a otro hasta sentirse uno. La pareja, el hijo, la madre, lo que sea. Qué sería de nosotros sin el amor.


Cero 0

Hasta el próximo evento, Tina.




jueves, 4 de noviembre de 2021

NUMBER 10, NUMBER 10

 

Nací un día 10 a las 10 de la mañana en un hospital situado en el número 10 de una calle principal de mi ciudad. A los 10 años estuve a punto de morir por una peritonitis que se complicó y me tuvo 10 meses en cama y sin poder ir al colegio. Mi frágil salud me llevó durante mi infancia a aislarme del resto y a vivir en mi propio mundo, en el que la música ocupaba un lugar principal. Mi educación se resintió e incluso me costaba leer y escribir correctamente, pero una destartalada guitarra que me consiguió mi madre me infundió valor para enfrentarme al mundo.

El número 10 me persiguió durante toda mi vida, para bien y para mal. Todos los grandes acontecimientos que viví giraron alrededor de ese número redondo. Conocí al tipo con el que fundé mi banda en el mes 10 y elegimos un nombre compuesto por 10 letras. Un día 10 firmamos el contrato con la discográfica que nos dio la fama, en una mesa de reuniones en la que había 10 sillas. Un total de 10 discos grabamos durante nuestra carrera, 10 años en los que no dejamos ni un solo día de discutir por el orden de colocación de nuestros apellidos en las canciones que compusimos juntos. Nuestro éxito me situó entre las 10 diez grandes fortunas del país y lo primero que hice cuando tuve dinero fue regalar a mis padres una casa rodeada por un extenso terreno, en el que 10 robles daban nombre a la propiedad. 

Vivíamos acosados por las fans, que asediaban nuestras casas, desprotegidos ante aquella marea que nos engullía. 10 chicas se colaron por la ventana del baño de mi casa en la capital mientras yo estaba fuera y me robaron varios objetos personales. Aquello me asustó y 10 semanas después entraba a vivir a una mansión blanca en las afueras, con 10 majestuosas columnas flanqueando la entrada. Guardé 10 coches de lujo en el garaje y, aunque yo era un peligro conduciendo, aquellos vehículos, brillantes y perfectos, me proporcionaban una gratificante sensación de seguridad.

10 fueron los años en los que estuve casado con la mujer de mi vida. En una ocasión, un periodista nos preguntó cuántos hijos queríamos tener, yo contesté “10”, riéndome mientras ella me miraba con espanto. Para demostrarle mi amor, le regalé en uno de nuestros aniversarios un anillo con 10 brillantes y al menos compuse 10 canciones de amor para ella. Pero no fue suficiente, mi mujer me abandonó por el dueño de una cadena de comida rápida con restaurantes en 10 capitales del mundo.

Algunas de las canciones que compuse para mi banda llevaban un 10 en el título o en la letra. Así sucedió en uno de mis temas más conocidos, donde el verso “Number 10” se repetía machaconamente durante toda la canción. Grabamos para acompañarla un clip, en el que aparecían 10 japonesas tocando 10 pianos blancos. Hubo quien lo tachó de excesivo pero a mí me proporcionó una reparadora sensación de paz. Me gustaba deslizarlo por toda mi obra, el número 10 me daba seguridad, imaginaba que nos traería buena suerte. Pensaba que las leyes de la numerología, antiguas e infalibles, pondrían orden y darían sentido a unas vidas tan angustiosas y llenas de estrés como las nuestras. Una forma simple y rápida de buscar certezas en un mundo fuera de control y que se nos escapaba. No pude completar la cifra de 10 discos durante mi carrera en solitario, pero siempre colocaba mi canción favorita de cada álbum en la pista 10. Como “10 Dream”, un tema que soñé durante unas vacaciones en Hawaii en una noche de luna llena. 

10 puñaladas puedo contar en ese cuerpo inerte tirado sobre el pavimento, que hasta hace solo unos minutos era yo. La magia del número 10 no pudo protegerme de una fan desequilibrada que me acusó de ser un brujo del mal mientras me acuchillaba, 10 minutos antes de que dieran las 10 de la noche, cuando salía de grabar la canción número 10 del que sería mi álbum de despedida.

Conx Moya #Hzlqdbs  Ilustración: Álvaro Ortega

***Felicidades a mi querida Tina por estos 10 años.