miércoles, 21 de noviembre de 2018

TE PROMETÍ...



Te prometí mi sonrisa y no sé dónde la puse

Me prometiste una música de almíbar y el silencio sigue sonando

Te prometí sentimientos que me habitan sin ser míos, como quien regala una estrella

Me prometiste tu pereza mañanera, tú café compartido.  Ahora despierto tarde y desayuno solo

Te prometí un viaje sin paradas, sin peajes y sin fondas y resultó ser una carretera desierta

Me prometiste que pararías el tiempo, y ahora te veo correr, buscando el tiempo para ganar lo que te quita el tiempo que te falta.

Te prometí estrechar mi mundo, navegar por un canal ignorando el océano, oler el viento y no volar jamás

Me prometiste estar a mi lado, y no paras de irte a buscar cosas que ofrecerme, cosas que no son tú

Te prometí mis latidos, mis suspiros y mis pedos

Me prometiste una vida infinita, y no hablamos de comer. Después vino el hambre y con él la muerte de la eternidad y la fugacidad de una vida corta que se hace larga, y larga que se hace corta

Te prometí las miradas de la luz del día, mis vigilias… mis sueños jamás






Una colaboración de Paolo Cohollo

2 comentarios:

  1. Para empezar...Muchísmas gracias por animarte a participar y de qué manera....Lechugita. A veces y sin saber porqué te encuentras con personas con las que tienes buena sintonía desde el primer minuto, a mí me pasó eso contigo. Ha sido un auténtico placer tenerte aquí como invitado, ojalá y se pueda volver a repetir.
    El poema es muy bonito y real. Intento no verbalizar promesas porque cuando lo hago suelo cumplirlas hasta las últimas consecuencias, tengo demasiada buena memoria para olvidarlas.
    ¡Un besaco y un abrazaco, Lechuguita!

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  2. Ay Tina, que ilusión que te haya gustado. El buen rollo es mutuo, y se repetirá si tu quieres, lo prometo...

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